sábado, 18 de octubre de 2014

Frase de Cine



Rose Nylund (Betty White):

-"¡Dios mío, es como El Mal Nunca Destaca!"

Dorothy Zbornak (Beatrice Arthur):

-"¡Descansa, Rose!"

Rose Nylund:

-"¡Descansa, Dorothy!"

Frases de: Betty White, actriz (n.1922) y de Beatrice Arthur, actriz (1922-2009) in "The Golden Girls / Las Chicas de Oro", NBC TV sitcom, Susan Harris, 1985.

Cita de la Semana



"La ignorancia siempre está dispuesta a admirarse."

Frase de: Nicolas Boileau Des Préaux aka Boileau-Despréaux (1636-1711), poeta y crítico literario.

jueves, 16 de octubre de 2014

Anécdotas Históricas -257-



En cierta ocasión, en un restaurante de Cadaqués, apareció el artista Salvador Dalí acompañado por todo un tropel de amigos. Como era costumbre en él, Dalí daba por sentado que no pagaba la cuenta, ni la de él ni la de sus acompañantes. Su sola presencia ya era un gran pago, un honor y una impagable publicidad para cualquier local. El propietario del restaurante le pidió entonces, muy educadamente, que al menos tuviera el detalle de hacerle un garabato en una servilleta de papel para saldar lo adeudado y Dalí rubricó su firma en ella.

-"¿Solo la firma?" suelta el propietario decepcionado al artista, "¿Por qué no me añade un pequeño dibujo?"

Y Dalí le espetó, contundente:

-"¡He dicho que le pagaba la comida, no todo el restaurante!"

Anécdota de: Salvador Dalí i Domènech, Marqués de Dalí de Púbol (1904-1989), artista, pintor, escultor, escenógrafo y grabador surrealista.

Frase de Cine



Evelyn Harper (Holland Taylor):

-"Norman, ¿sabes que te pareces muchísimo a mi quinto marido?"

Norman:

-"¿En serio?¿Cuántas veces te has casado?"

Evelyn Harper:

-"Cuatro."

Frases de: Holland Taylor, actriz (n.1943) in "Dos Hombres y Medio / Two and Half Men", CBS TV Sitcom, 2012.

Frase de Cine



Howard Wolowitz (Simon Helberg) recibe un mensaje en el móvil:

-"¡Uuuuh! ¡Parece ser que tendremos sexo esta noche!"

Penny (Kaley Cuoco) mira a Leonard:

-"¿Ha recibido un mensaje de su mano derecha?"

Frases de: Simon Helberg, actor (n.1980) y Kaley Cuoco, actriz (n.1985) in "The Big Bang Theory", CBS TV Sitcom, 2009. 

miércoles, 15 de octubre de 2014

CURIOSIDADES -157-

"Regalo de bodas"



Sir George Seton (1584-1650), segundón de una noble e eminente familia escocesa, se convirtió inesperadamente en el 3er. Conde de Winton el 26 de junio de 1606 gracias a la forzada renuncia de su hermano mayor, Robert, 7º Lord Seton (1583-1634), 2º Conde de Winton desde el 22 de marzo de 1603. Éste, se había casado el 1 de febrero de 1603 con la no menos linajuda Lady Ann Maitland, hija única del 2º Lord Maitland de Thirlestane y Boltoun*. La misma noche de bodas, el flamante novio, que no estaba muy en sus cabales, no tuvo otra "divertida" ocurrencia que vaciar el contenido de su orinal en el escote de la novia. Atónita y cubierta de excrementos, convertida en una enfurecida medusa, vociferó como una posesa que se divorciaría de ese asqueroso energúmeno. Ambas familias tomaron inmediatamente cartas en el asunto. Entretanto, falleció el padre y 1er Conde de Winton y el escatológico Lord Robert Seton asumió naturalmente el título condal, pero fue rápidamente apartado de las miradas ajenas y encerrado en Seton Palace, y posteriormente trasladado a Winton House.

Declarado loco por sus familiares e inhabilitado por el rey Jacobo VI para asumir la gerencia de sus cuantiosos bienes y fortuna, se presionó al enajenado Lord Winton para que renunciara a su título en favor de su hermano menor Sir George Seton, el cual acabó por convertirse en el tercer conde de Winton aunque no recibió la confirmación oficial hasta el 12 de mayo de 1607.

En cuanto a Lady Winton, ésta obtuvo el deseado divorcio "por la probada impotencia de su cónyuge". Moriría en 1609, seis años después de aquella noche de bodas inolvidable.


(*)_Futuro 1er. Conde de Lauderdale en 1624. 

lunes, 13 de octubre de 2014

LUIS XIII, REY DE FRANCIA Y NAVARRA

LUIS XIII "EL JUSTO"
REY DE FRANCIA & DE NAVARRA
1601 - 1643



FICHA TÉCNICA:

-Nacido el 27 de septiembre de 1601, en el Castillo Real de Fontainebleau.

-Hijo de: Enrique IV, Rey de Francia y de Navarra, y de María de Médicis, Princesa gran-ducal de Toscana.

-Proclamado rey de Francia y de Navarra el 14 de mayo de 1610, en París.

-Coronado el 20 de octubre de 1614, en la Catedral de Reims.

-Casado el 25 de octubre de 1615, en Burdeos, con la archiduquesa Ana de Austria, Infanta de España, hija del rey Felipe III de España y de Margarita de Austria.

-Hijos habidos: 2 varones =>

-Luis-Diosdado, Delfín de Francia (futuro Luis XIV), 1638-1715.

-Felipe, duque de Anjou y de Orléans, 1640-1701.


-Fallecido el 14 de mayo de 1643, en el Castillo Real de Saint-Germain-en-Laye.

 


Luis XIII: el Rey niño



La posteridad le otorgó el apodo de "el Justo", aunque el más apropiado sería el de "el Enigmático"; severo, austero en su modo de vestir (austeridad no exenta de majestad), aparentemente indolente, serio, cínico, su perfil psicológico se nos revela digno de interés. Luis tan solo tiene 9 años de edad cuando su padre Enrique IV muere apuñalado por François Ravaillac, el 14 de mayo de 1610. Éste había instituído, en previsión de su próxima campaña militar contra los Imperiales y Españoles, un Consejo de Regencia que su viuda, la intrigante y ambiciosa María de Médicis hace anular por el Parlamento de París. Declarada regente, gobierna rodeada de dos personajes florentinos inquietantes: su hermana de leche, Leonora Dori Galigaï, una escuálida enana epiléptica, y el marido de ésta, Concino Concini, dos aventureros devorados por sus ambiciones personales. Esos dos personajes subyugan a la soberana y detentan por ésta una enorme influencia en la corte francesa.

 
Grabado de 1610 reproduciendo la remembranza del asesinado rey Enrique IV en el Palacio del Louvre. / Abajo, coronación de la reina María de Médicis en la abadía de Saint-Denis.
 
 

 
Detalle de un retrato del rey Luis XIII de Francia y de Navarra con 9 años de edad.


Mal amado por una madre que no se preocupa por él, Luis es pegado por un si o por un no, crece en solitario con la única compañía de su servidumbre que se compadece sinceramente de su paupérrima condición de niño-rey tutelado. Sus únicas distracciones consisten en sus clases impartidas, sus ratos de juegos infantiles con sus soldados de plomo, bajo la vigilante mirada de su médico Héroard. Infancia triste en la que abundan desprecios y desaires públicos por parte de su progenitora y de los favoritos de ésta. Si ríe demasiado fuerte o salta en sus habitaciones, la Galigaï manda que se calle y que no arme jaleo, ya que sus aposentos se encuentran justo encima de los de aquella fea enana. Entre las mayores afrentas infligidas al niño-rey, ver como el valido Concino Concini se sentaba en su sillón durante las sesiones del Consejo de Ministros y que, sabedor de esto, Luis se presentase para protestar airadamente y verse automáticamente desautorizado por su madre de la forma más humillante que se pueda concebir, ante una atónita pléyade de ministros. Éste, sería uno de los principales motivos para que se colmase el vaso de la paciencia de Luis XIII.

 


LA REVOLUCIÓN DE PALACIO: caída del valido Concino Concini.

 
Retrato del valido Concino Concini, Marqués d'Ancre y Mariscal de Francia.


Apenas nueve meses después del fallecimiento de Enrique IV, el gran ministro Sully, protestante y hábil gerente de las finanzas y recursos del país, presenta su formal dimisión ante una regente que ha hecho de pies y manos para aislarle en el Consejo Real. El duque de Sully abandona sus cargos a principios de 1611, y se retira del escenario público con honores de hombre de Estado. Poco después, María de Médicis apuesta por un acercamiento político con Madrid y Viena, mediante el arreglo matrimonial de dos de sus hijos con infantes españoles: Luis XIII es prometido a la Infanta Ana de España, y su hermana Elisabeth al Príncipe de Asturias (futuro Felipe IV de España). Mientras, Concini, convertido en marqués d'Ancre y mariscal de Francia (sin haber jamás pisado un campo de batalla), practica una política de maquinaciones e intrigas mientras se entrega a un auténtico pillaje del Tesoro de manera tan descarada que los Grandes, los protestantes y el Pueblo Francés empiezan a soliviantarse y entran en guerra abierta contra la regencia. Pensando calmar las tensiones y la crispación generalizada, María de Médicis decide convocar los Estados Generales en 1614.



Luis XIII llega a su mayoría de edad al cumplir los 13 años y es coronado rey de Francia y de Navarra en la catedral de Reims en octubre de 1614. Una semana más tarde, se celebran los Estados Generales por última vez antes de 1789; éstos no llevan a ninguna medida importante y no hacen más que exacerbar los desacuerdos entre los tres Estados (Clero, Nobleza, Burguesía): experiencia que, por cierto, quedará olvidada en el siglo XVIII. Pero, en el momento de la clausura, un joven diputado del clero, obispo de Luçon, Armand-Jean du Plessis de Richelieu (el futuro Cardenal-Duque de Richelieu), sobresale y destaca a ojos de la regente María y de su valido Concini. Ya que éstos conservan el poder, pese a la mayoría de edad del adolescente Luis XIII, toman la acertada decisión de nombrarle secretario de Estado para la Guerra.



Corriendo el año 1615, en Burdeos, se celebra el doble matrimonio franco-español: Luis XIII desposa a la Infanta Ana de España y Elisabeth de Francia es desposada por Don Felipe, Príncipe de Asturias, sellando así una efímera paz entre Borbones y Habsburgos. El rey es mantenido alejado del poder, de las decisiones políticas por las intrigas, las maquinaciones de su madre y de los Concini aferrados a las riendas del poder. Dejado de lado, ignorado, excepto por su "mamá" adoptiva la reina Margot (primera esposa de su padre Enrique IV) y por su fiel médico Héroard, humillado por los complices de su madre, encuentra consuelo en su nueva amistad masculina teñida de afecto: Charles d'Albert, marqués de Luynes, su Halconero Mayor. Esta amistad, que algunos historiadores describirían como la primera experiencia homosexual de Luis XIII, le ayudará a tomar la decisión de salvar su reino de la corruptela, del caos y de la rapacidad de Concino Concini, mandando prenderle.



Fue el marqués d'Albert de Luynes, con el consentimiento regio, quien organizó junto con el Capitán de Guardias del Rey, marqués de Vitry y otras eminentes personas del entorno regio el asesinato del odiado florentino omnipotente y nepotista, sobre el puente principal del Palacio del Louvre. Cuando Concini se disponía a entrar en el recinto palatino, Vitry le interceptó con sus hombres y, adivinando o no una posible resistencia (Concini puso, en un acto reflejo, la mano en la empuñadura de su espada) tumbó al favorito con tres tiros -aunque la bala que le dió muerte, fue la que recibió entre ojo y ojo- hasta desfigurarlo y, ya muerto, los guardias le cosieron a cuchilladas vitoreando al Rey. El cadáver de Concini fue prestamente inhumado, casi en secreto, pero la noticia corrió de boca en boca por calles y callejuelas de la capital del Sena; los parisinos asaltaron la iglesia, levantaron la lápida y sacaron de su tumba el inerte cadáver del marqués d'Ancre para entregarse a una auténtica carnicería dantesca: lo desmembraron después de colgarle por los pies, lo destriparon y repartieron sus restos por todo París enseñándolos como trofeos. Hubo quien le arrancó el corazón y el hígado y los comió en medio de aquella orgía necrófila. París entera se había echado a la calle para acudir al Louvre para vitorear al Rey. Luis XIII tuvo que subirse a una mesa de billar para no ser atropellado por la turba y aparecer repetidas veces a la ventana para saludar a aquella multitud que rodeaba el palacio, provocando ovaciones en cascada.



El efecto sorpresa fue tal que la regente María de Médicis temió por su propia vida, convencida que estaba perdida y que su hijo mandaría matarla. La Guardia Real irrumpió en sus aposentos conminándole a que no saliera de ellos bajo ningún pretexto, por expresa orden del Rey: estaba bajo arresto hasta nueva orden. Leonora Galigaï intentó, por medio de sus criados, obtener la promesa de que la reina la protegería; María de Médicis, presa del pánico, se desentendió y solo repetía nerviosamente: -"¡Ya les advertí que debían marcharse de Francia! ¿Qué será de mi? Estoy perdida! Pobre de mi! pobre de mi!"

Pese a montar una auténtica barricada en sus habitaciones, para evitar que entrasen los guardias en ellas, Leonora Galigaï vió como éstos abatieron a hachazos sus puertas y la arrancaron de su cama con mucha violencia y gritos, donde se había echado escondiendo bajo su colchón todas sus sacos de oro y joyas acumuladas de sus muchos años de rapiña descontrolada. Arrestada, fue arrastrada hasta una carroza y llevada a una celda de la cárcel de La Conciergerie, en espera de su juicio por... brujería!

Toda la fortuna amasada por los Concini revertirá al marqués Charles d'Albert de Luynes, quien mandará fabricar o maquillar las pruebas que se aportarán en el juicio de la Galigaï, para acusarla formalmente de herejía y práctica de ciencias ocultas. Será condenada a la decapitación y su cadáver quemado en una pira hasta reducirlo a cenizas. Su ejecución atraerá nutrido público entorno al cadalso construido en la Plaza de Grève, en París. Ante tan gran asistencia, Leonora Galigaï pronunciará sus últimas palabras: "¡Cuanta gente para ver a una pobre afligida!"

 


De la privanza del Duque de Luynes a la del Cardenal de Richelieu

 
Retrato del Marqués Charles d'Albert, 1er Duque de Luynes (1578-1621).


Luis XIII, finalmente revelado a su dignidad de rey, exilia su madre en el castillo de Blois, cerca de Orléans. Su decisión es inapelable: por tres veces ha rehusado conceder una audiencia a María de Médicis. Ésta abandona el Palacio del Louvre acompañada por el obispo de Luçon, que también recibe la orden de dimitir de su puesto ministerial y exiliarse en Blois, pese a ser Primer Limosnero de la Reina Ana de Austria, esposa de Luis.



El Rey volverá a llamar a su lado a los antiguos ministros de su padre, con una excepción notable: la ausencia del Duque de Sully. También hay que subrayar que se libra a la influencia de su estimado Luynes, igual de perniciosa por los futuros abusos que cometerá, sin omitir la falta de visión política de la que hace gala y que provocará el descontento de los Grandes. Le promete nombrarle Primer Ministro de Francia, le concede el tan ansiado rango de duque y par, y las riendas del poder; sin embargo, de sus tres promesas, la de convertirle en primer ministro no la cumplirá jamás. En su defecto, le concede el rango de Condestable de Francia. Pese a la confianza depositada, Luis XIII comprenderá que el duque de Luynes no tiene madera de estadista y que si sigue en el poder, habrá otra revolución de palacio como la que hizo caer a Concini. La oportuna muerte de Luynes, en 1621, durante la campaña contra los protestantes del Mediodía francés, deja la vía libre a Richelieu, recientemente promovido cardenal tras haber servido de intermediario entre la reina María y Luis XIII para obtener una reconciliación tras un serio enfrentamiento armado. Richelieu ganará poco a poco la estima del desconfiado monarca, quien entreve en él auténtica madera de ministro. Le hace entrar en el Consejo Real en 1624 y gobierna con él en el marco de una sólida y creciente amistad, hasta 1642. Complementándose de manera admirable, Luis XIII y Richelieu luchan codo con codo contra todos aquellos que buscan debilitar el poder de la Corona, seriamente dañado durante la regencia materna. Contra la nobleza, Richelieu da certeros golpes interviniendo a la menor señal de "crimen de Estado" o de "conspiración" contra él mismo. Son necesarios castigos ejemplares: el Conde de Chalais, el Duque de Montmorency, el Marqués de Cinq-Mars, el Señor de Thou son sin duda las más célebres víctimas de su implacable política. Muchas intrigas son alimentadas por el propio hermano menor del rey, Gastón, duque de Orléans y por la incorregible reina-madre María de Médicis. Ésta intentará una última acción contra Richelieu en la llamada "Jornada de los Engaños"; su fracaso será estrepitoso y María deberá abandonar precipitadamente Francia para tomar el camino del exilio, refugiándose en Bruselas y luego en Colonia, donde fallecería en la más absoluta miseria en 1642.




Contra el poderío militar, económico y político de los protestantes, que conforman un Estado dentro del Estado, Luis XIII y Richelieu luchan con la misma tenacidad: inauguran un largo y difícil asedio alrededor de La Rochelle, capital fortificada de los hugonotes aliados con Inglaterra.



El reinado de Luis XIII consolida la autoridad real, poniendo en pie también una administración y un ejército moderno, prosiguiendo la dinámica política económica y cultural de Enrique IV y Sully. Ciertamente la peste golpea en casi todas las provincias de manera endémica, el frío glaciar rige todos los inviernos y las cosechas son desastrosas, aumentando los precios y provocando revueltas populares; el descontento va en aumento bajo la férrea autoridad del Cardenal de Richelieu, anunciando la Fronda y, a partir de 1635, la entrada de Francia en el conflicto de la Guerra de los Treinta Años hace que se aplique un régimen de guerra que suscita revueltas en todas partes. Pero los esfuerzos de una continuidad política cimentan, a largo término, las bases de la extraordinaria prosperidad de Francia a partir de la segunda mitad del siglo XVII. Figuras como las de Vicente de Paul y Louise de Marillac, toman relieve al intentar paliar las necesidades de enfermos, pobres y vagabundos.

El reinado de Luis XIII es también marcado por la constitución de un imperio colonial en el Canadá, en África y en las Antillas.

Luis XIII, enfermo y usado por la tuberculosis, muere a sus 42 años en Saint-Germain-en-Laye, el 14 de mayo de 1643. El 4 de diciembre de 1642, Richelieu había fallecido designando a Julio Mazarino como su sucesor en el Consejo Real.

 


Ana de Austria


Tempranamente casada, se puede decir que Ana de Austria, Infanta de España, no forma junto a Luis XIII una pareja unida. En el otoño de 1615, Luis XIII acude a Burdeos con su madre y la corte para celebrar su boda con la joven infanta. Llegado el día 7 de octubre, y en vez de esperar el encuentro oficial para conocer a su novia, Luis XIII se persona en Castres donde pasa el cortejo de la Infanta de España. Allí, Luis adelantará su carroza para descubrirla, sonriendole antes de ir a galope hacia Burdeos. La unión se celebra el 25 de octubre, pero su timidez y retraimiento, adquiridos durante su triste infancia de huérfano, no parecen atraer el amor de la devota Ana de Austria. Su unión permanecerá estéril a lo largo de 23 años, hasta el inesperado nacimiento del Delfín Luis-Diosdado de Francia, en 1638, y del príncipe Felipe en 1640.



Pero, en espera de esos dos felices acontecimientos, la reina Ana se ve totalmente apartada del poder por el Cardenal de Richelieu quien vierte sobre ella todo tipo de calumnias. Se deja arrastrar, por despecho, en la conspiración de "la Jornada de los Engaños", que enfrentó a los partidarios de la reina-madre María de Médicis a Richelieu. En plena guerra, el cardenal ordena confiscar toda su correspondencia privada mantenida con su familia de España, acusándola de revelar secretos de Estado a su hermano el rey Felipe IV. Afortunadamente, el rey volverá hacia ella deseoso de conciliar la paz matrimonial y la esperanza de un nacimiento que dé un heredero al trono. En esa época, Luis XIII ha declarado previamente Francia bajo protectorado de la Santísima Virgen.



Cuando fallece el rey, que ella cuida con devoción durante su agonía, deja una viuda de 42 años de edad. Ana no ha conocido ternura ni cariño al lado de un esposo severo y celoso; pero sin duda vivió un amor platónico con George Villiers, duque de Buckingham, entonces primer ministro de Inglaterra. Es quizás por eso que en ella creció la estima por Mazarino quien, según Richelieu, se parecía muchísimo al galán inglés. Siendo regente de Francia, confía a Mazarino el gobierno poniéndole al timón del Consejo de Regencia. Luego, tras transmitir a su hijo Luis XIV una realeza reforzada al final de la tormenta de la Fronda y de la Guerra de los Treinta Años, Ana se retira en la Abadía del Val-de-Grâce que hizo levantar en el emplazamiento del Hôtel del Petit-Bourbon. Pero será en el Palacio del Louvre donde fallecería de un cáncer de mama en 1666.

 


Cronología de un reinado


1610-Asesinato de Enrique IV; proclamación de Luis XIII como rey de Francia y de Navarra. Regencia de la reina viuda María de Médicis.

1614-Declaración de mayoría de edad de Luis XIII. Prosigue en el gobierno María de Médicis y su valido Concino Concini.

Coronación de Luis XIII en la catedral de Reims.

Reunión de los Estados Generales. Ascenso de Armand-Jean du Plessis de Richelieu, obispo de Luçon, al puesto de Secretario de Estado para la Guerra.

1615-Boda de Luis XIII de Francia con Ana de Austria, Infanta de España.

1617-Golpe de Estado de Luis XIII: asesinato del valido Concino Concini y exilio de la reina-madre María de Médicis.

Privanza del Duque de Luynes (1617-1621).

1619-Guerra entre Luis XIII y los partidarios de María de Médicis. Se firma la paz en 1620 gracias a la mediación de Richelieu.

1621-Muerte del Duque de Luynes durante la campaña militar en el Mediodía contra los hugonotes alzados en armas.

1622-Paz de Montpellier, en la que se reduce el potencial militar de los protestantes franceses.

1624-El Cardenal-Duque de Richelieu entra en el Consejo Real, convirtiéndose en el principal ministro de Luis XIII.

1625-Segunda guerra contra los protestantes.

1626-Conspiración del Marqués de Chalais.

1627-Asedio de la plaza protestante de La Rochelle por Luis XIII y Richelieu.

1628-Rendición de La Rochelle.

1629-Paz de Alès, en la que Luis XIII confirma la libertad de culto protestante pero suprime las plazas fuertes.

Guerra de Sucesión del Ducado de Mantúa: enfrentamiento entre Francia y España; intervención militar francesa en el Norte de Italia. Ocupación de Saboya.

1630-Jornada de los Engaños: conspiración de María de Médicis para apartar a Richelieu del poder.

Exilio de María de Médicis en Bruselas.

1632-Revuelta del Duque de Montmorency.

1635-Creación de la Academia Francesa, bajo patronato del Cardenal de Richelieu.

Francia entra en la Guerra de los Treinta Años, al lado de los Príncipes protestantes alemanes contra los Imperiales.

Ocupación de los condados de Artois y del Rosellón, posesiones de la Corona Española.

1638-Nacimiento del 1er hijo y heredero de Luis XIII: Luis Diosdado, Delfín de Francia.

1640-Nacimiento del 2º hijo de Luis XIII: Felipe de Francia, duque de Anjou.

1642-Conspiración del Marqués de Cinq-Mars.

Fallecimiento del Cardenal de Richelieu.

Muerte de María de Médicis en la ciudad alemana de Colonia.

El Cardenal Mazarino asume la jefatura del Consejo Real, sucediendo a Richelieu al frente del Gobierno.

1643-Muerte de Luis XIII.

Proclamación de Luis XIV; regencia de la reina Ana de Austria.


sábado, 11 de octubre de 2014

CURIOSIDADES -156-

"El voto de las mujeres"



La tarde del 5 de octubre de 1789, en la sala de debates de la Asamblea Nacional y en medio de una marea de mujeres parisinas, caladas hasta los huesos y con barro hasta los tobillos, que habían protagonizado la impresionante marcha desde la capital hasta Versailles para irrumpir y pedir pan ante ésta, un diputado presentó (se cree que más en el sentido sarcástico que reivindicativo), y sin reírse, una moción al Presidente Mounier pidiendo que aquéllas pudiesen "votar" junto con los miembros de la Asamblea. La petición causó gran impresión y desagrado entre sus colegas por inconcebible, más teniendo en cuenta el personaje, autor de la inaudita propuesta. Se trataba del Conde Louis-Marthe de Gouy d'Arsy (1753-1794), caballero de la Orden Militar de San Luis, administrador de la Compañía de las Aguas de París, diputado de las Colonias Francesas, casado con una criolla de Santo-Domingo y dueño de una plantación con 500 esclavos negros!

En realidad, su gesto "pionero" fue claramente malinterpretado: el caos provocado por ese torrente de mujeres encolerizadas, sembrando el desorden con sus gritos e improperios y sentándose en los bancos de los diputados en lugar de tomar sitio en las tribunas reservadas al público, llevó al diputado a pedir, con sorna, que aquellas féminas (acaloradas por el excesivo consumo de vino) también opinaran sobre las decisiones de la Asamblea.

viernes, 10 de octubre de 2014

Cita de la Semana



"Si las íntimas preocupaciones de cada cual se leyeran escritas sobre su frente, ¡cuántos que causan envidia nos darían lástima!"

Frase de: Pietro Antonio Domenico Bonaventura Trapassi aka Pietro Metastasio (1698-1782), escritor y poeta.

miércoles, 8 de octubre de 2014

BARBARA HUTTON: Millonaria e infeliz


BARBARA WOOLWORTH HUTTON
1912 - 1979
 
 


Pobre Pequeña Niña Rica...



Barbara Woolworth Hutton es una de esas mujeres que marcó con su inmensa fortuna y su desgraciada vida sentimental, la crónica de la "High Society" cosmopolita del siglo XX, convirtiéndose a su muerte en una de las "Divas" míticas.

Nacida el 14 de noviembre de 1912 en Nueva York, Barbara Woolworth Hutton era hija de una de las tres herederas más ricas de EE.UU., Edna Woolworth, y de un afortunado broker de Wall Street, Franklyn Hutton. Por su madre era nieta del magnate neoyorkino Frank Winfield Woolworth, el empresario más rico de América y dueño de los almacenes Winfield & Woolworth.


 
Retrato juvenil de Barbara Woolworth Hutton, según Sir Oswald Birley.


En 1916, Edna Woolworth Hutton se suicida dejando huérfana a su única hija de 4 años de edad, y la prensa estadounidense, desde entonces, calificará a la pequeña Barbara de "pobre pequeña niña rica". A partir del trágico suceso, Barbara pasará una triste infancia y una difícil adolescencia, acusando los celos y maldades de sus "compañeras de juego" que envidian su posición y fortuna.



A sus 21 años cumplidos, Barbara Woolworth Hutton (1933) hereda de su difunta madre la friolera suma de 150.000.000 $, convirtiéndola en la mujer más rica del mundo. Pero esa inmensa fortuna no le proporciona la imprescindible y necesaria estabilidad emocional; de hecho su soledad es absoluta y su vida no está poblada con gente desinteresada y sincera. Su fortuna personal suscita admiraciones, envidias insanas y, sobre todo, atrae a falsas amistades y pretendientes que pretenden sacar partido y beneficios de Barbara. En contraste con su rica vida social, esta mujer se encuentra sola y vacía. Todo lo que le puede proporcionar su fortuna en el lado material, se lo quita en el aspecto emocional y sentimental. Es, en suma, una desgraciada heredera, la "pobre pequeña niña rica" de los titulares de prensa. Sus estados de ánimo rozan la depresión crónica y, por ello, abraza el aspecto más negativo y perjudicial de la vida: se convierte en una adicta de las drogas y del alcohol para maquillar su soledad en la cumbre. No tiene verdaderos amigos, los compra como quien compra una joya o un abrigo de pieles con el fin de amueblar su abismal vacuidad. Preocupada, obsesionada por su aspecto físico, siempre en pos de superar los cánones de la belleza femenina, se convierte en una anoréxica. Además de coleccionar fabulosas joyas, lujosas mansiones y carísimos coches, desfilan en su vida nada menos que 7 maridos. La mayoría de éstos proceden de la vieja aristocracia europea. Lo que no le da su dinero, que es un título nobiliario, lo consigue con sus sucesivos matrimonios con:

-el Príncipe Alexis Mdivani

-el Conde Kurt von Haugwitz-Hardenberg-Reventlow

-el actor Cary Grant

-el Príncipe Igor Trubetzkoy

-el diplomático y dandy Porfirio Rubirosa, embajador de Santo-Domingo

-el Barón Gottfried von Cramm

-el Príncipe Pierre Raymond Doan, ....




Divorciada de su marido el conde germano-danés Kurt von Haugwitz-Hardenberg-Reventlow en 1939, al estallar la IIª Guerra Mundial, se casó con el actor estadounidense Cary Grant, célebre galán de Hollywood (con fama de rácano, pero honesto y recto) en 1942. En 1945, regaló al Gobierno de EE.UU. su lujosa mansión londinense de Hyde Park, Winfield House, que se convertiría en la sede de la nueva embajada estadounidense en Londres. Pero la excentricidad y derroche de Barbara acabará por minar un matrimonio que le habría sido muy beneficioso emocionalmente. Ya de su 2º matrimonio, había tenido un hijo (Lance) del cual nunca se preocupó realmente; éste se mataría en un trágico accidente de aviación al estrellarse con su avión y con solo 36 años. La pérdida de su hijo la sumió en una espiral destructiva de drogodependencia, alcoholismo y anorexia. Casi siempre ebria, regalaba sus joyas a amigos y desconocidos, repartía cheques al portador, montaba increíbles fiestas y viajaba para huir de si misma, malgastando su fortuna y su vida. Sus siete matrimonios fueron sonoros fracasos, uno tras otro, y lo peor es que sus onerosos divorcios acabaron por llevarla a la bancarrota.



Arruinada, enferma y recluída en su habitación de hotel de Los Angeles (California), abandonada por sus "amigos" de horas felices, Barbara Woolworth Hutton se dejó morir en la más absoluta desidia, acechada por "cuervos" y "carroñeros". Su única alegría la tuvo con el actor Cary Grant quien, preocupado por su situación, estuvo con ella hasta el final en un intento por reconfortarla.

Barbara Hutton fallecería de un infarto el 11 de mayo de 1979, a sus 66 años. De su inmensa fortuna solo quedaban 3.500 $ en la cuenta corriente, y 100 $ en su monedero.

Cary Grant fue el único ex-marido de Barbara Hutton que no reclamó parte del poco dinero que legaba. Los demás se ensarzaron en pleitos judiciales para hacerse con un miserable puñado de dólares, y las joyas que aún conservaba en su caja fuerte.

domingo, 5 de octubre de 2014

CURIOSIDADES -155-

"Uniforme de Prostitutas"



El burka tiene su origen en el culto de Astarté, en la época de la antigua Mesopotamia. Para honrar a la diosa del amor físico, todas las mujeres sin excepción debían prostituirse una vez al año en los bosques sagrados que rodeaban los templos dedicados a la diosa. Para no ser reconocidas, las mujeres de la alta sociedad tomaron la costumbre de velarse totalmente.



Mustafá Kemal Atatürk, 1er presidente de Turquía entre 1923 y 1938, encontró la excusa perfecta para acallar a los integristas de la época. Puso fin al porte del burka promulgando una ley tan simple como efectiva: se autorizaba a todas las mujeres turcas a vestirse como les viniera en gana y, por otro lado, decretaba que todas las prostitutas debían llevar obligatoriamente el burka. Al día siguiente de ser publicada la ley en cuestión, el burka desapareció de toda Turquía.

Por otro lado, en el Corán, no se hace referencia alguna, ni de manera explícita, al porte obligatorio del hijab o niqab (variantes del velo) para la mujer y que se tape el rostro total o parcialmente, amén de esconder sus cabellos y mucho menos todo el cuerpo. Lo que si dice el Corán, es que las creyentes cubran su pecho.

CURIOSIDADES -154-

"De Rey de Las Españas a una sola"

 
Moneda con la efigie de Carlos II de Austria rodeado por la siguiente leyenda escrita en latín: Carolus II Deo Gratia Hispaniarum Et Indiarum Rex / Carlos II Por la Gracia de Dios Rey de Las Españas y de Las Indias.


Desde el siglo XVI hasta 1868, sin olvidarnos del intermezzo de las Cortes de Cádiz a inicios del siglo XIX (1810-1814), tanto los Austrias como los Borbones que reinaron en Madrid fueron titulados genéricamente como "Rey de Las Españas" (título que aglutinaba a todos los demás reinos reunidos bajo un solo monarca) además del tradicional título de "Rey de Castilla", como así atestiguan los documentos de entonces y las monedas acuñadas con sus inscripciones latinas. La ruptura de aquellas Cortes con el antiguo orden político mediante la Constitución de 1812, apodada "La Pepa", proclamó España como una nación soberana que abarcaba no tan solo el territorio peninsular sino también a las colonias hispanoamericanas y las Filipinas.

 
 
Moneda de 8 escudos de oro de 1729, con la efigie de Felipe V, Por la Gracia de Dios Rey de Las Españas y de Las Indias.

 
Moneda de 8 maravedís de 1823, con la efigie de Fernando VII Por la Gracia de Dios y de la Constitución, Rey de Las Españas.
 
 
Moneda de 1 escudo de 1868 con la efigie de Isabel II, Por la Gracia de Dios y de la Constitución, Reina de Las Españas.
 
Sin embargo, tanto Fernando VII -que abolió por dos veces la Constitución de 1812- como su sucesora Isabel II, siguieron utilizando el tradicional título de "Rey/Reina de Las Españas Por la Gracia de Dios" hasta 1868.

 
Moneda de 3 pesetas de 1871 con la efigie de Amadeo I, Rey de España.


En 1870 fue elegido y oficialmente saludado como "Rey de España" el príncipe italiano Amadeo I de Saboya, siendo el primero en ostentar tal título. Cuando en 1874, y gracias a un golpe de Estado, fueron restaurados los Borbones con Alfonso XII, éste y su sucesor Alfonso XIII asumieron el título de "Rey de España" inaugurado por Amadeo I. Lo propio hizo Juan-Carlos I en 1975, tras la muerte del dictador Francisco Franco.

Actualmente, Felipe VI es el 5º Rey de España desde junio de 2014. 

Anécdotas Históricas -256-



En cierta ocasión, se le aconsejó al Mariscal de Villars que no aventurase una existencia tan importante como la suya en el fragor de la batalla. Éste replicó con contundencia a sus interlocutores:

-"¡Un general debe exponer su vida de la misma forma que expone la de los demás!"

Anécdota de: Claude Louis Héctor, 1er Duque de Villars, Mariscal & Par de Francia (1653-1734), Mariscal-General de los Ejércitos del Rey de Francia.

Cita de la Semana



"Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él."

Frase de: John Fitzgerald Kennedy, XXXVº Presidente de los Estados Unidos de América (1917-1963).

miércoles, 1 de octubre de 2014

Frase de Cine



Rose Nylund (Betty White):

-"¡De joven me llamaban la bailarina loca!"

Dorothy Zbornak (Beatrice Arthur):

-"Por lo visto han dejado de llamarte bailarina."

Frases de: Betty White, actriz (n.1922) y de Beatrice Arthur, actriz (1922-2009) in "The Golden Girls / Las Chicas de Oro", NBC TV sitcom, Susan Harris, 1990.

Frase de Cine



-"Una se puede crear más enemigos siendo una mujer con cerebro, pienso yo."

Frase de: Bette Davis, actriz (1908-1989).

domingo, 28 de septiembre de 2014

MARÍA DE MÉDICIS, REINA DE FRANCIA

MARÍA DE MÉDICIS,
REINA DE FRANCIA Y DE NAVARRA 
1573 - 1642
 
 
La segunda consorte de Enrique IV de Francia

Nacida en Florencia en 1573, María de Médicis era hija del gran-duque Francisco I de Toscana y de la archiduquesa Juana de Austria (su 1ª esposa). Rica princesa casadera italiana, fue su tío el cardenal Fernando de Médicis, a la sazón legado del Papa, quien la propuso entre las tantas candidatas que se barajaban para el recién divorciado rey Enrique IV de Francia, desde su anulación matrimonial con Margarita de Francia en 1599. Huelga decir que las negociaciones fueron duras y no exentas de tensiones entre Florencia y París; mientras los diplomáticos franceses entablaban las conversaciones con los representantes de los grandes-duques toscanos, Enrique IV andaba con la idea de convertir a su favorita en su próxima esposa. Gabrielle d'Estrées, la amante oficial en cuestión, ya había parido unos cuantos retoños reales que el rey quiso legitimar otorgándoles el apellido Borbón y derechos sucesorios a la Corona si viniera a faltar. En consecuencia, se abrió una crisis entre el monarca y sus ministros, que acogieron las legitimaciones con gran frialdad e indignación, alzando la voz el principal de todos ellos, el duque de Sully, que intentaba convencer al rey de no cometer semejante tontería más teniendo en cuenta que los súbditos franceses eran reacios a cualquier idea de poner a una puta del rey en el trono.

 
Retrato del Rey Enrique IV de Francia y de Navarra (1553-1610); según F. Pourbus II.


Los Médicis hicieron la oferta aún más tentadora con una más que sustanciosa dote si Enrique IV aceptaba tomar la mano de la princesa María. Quedaba, además, una notable deuda pendiente que Francia había contraído en esos tiempos aciagos de la guerra civil y religiosa, con el gran-duque de Toscana. La oferta toscana era immejorable: los Médicis ofrecían el mejor medio para liquidar esa deuda con parte de la sustanciosa dote de la princesa. Pero el asunto amenazaba con no llegar a buen puerto mientras estuviera de por medio la favorita real Gabrielle d'Estrées, y las conversaciones adquirieron un tono desagradable entre las dos cancillerías:

-¿Cuando llegará vuestra gorda banquera?- preguntaba la favorita al rey, con tono altivo.

-¡Cuando haya echado a todas las putas de palacio! -respondía el rey hastiado.

Gracias a una comida en casa del banquero italiano Zamet, a la cual fue invitada la bella Grabrielle d'Estrées, se produjo el fatal desenlace que liberó al rey Enrique IV de su promesa infantil de casarse con ella si le daba otro hijo varón. Muerta la rival, probablemente envenenada por una naranja y a instancias del clan Médicis, se allanaba el camino de la princesa María para convertirse en la 2ª esposa del monarca galo. Las últimas discusiones giraron en torno a la sustanciosa dote de la italiana, reclamando los embajadores galos más dinero y cerrando el trato con varios millones a su favor. Claro está, Francia se comprometió con Florencia a restar de esa fabulosa dote, la suma de la cual era deudora con las arcas florentinas, lo que equivalía a no pagar nada.

 
Retrato de Catherine Henriette de Balzac d'Entragues, Marquesa de Verneuil (1573-1633).


En diciembre de 1600, tras un penoso viaje bajo todo tipo de inclemencias meteorológicas, la princesa María de Médicis llegó a las puertas de la ciudad francesa de Lyon, donde la esperaban la corte y el rey Enrique IV. La boda religiosa se celebró el 17 del mismo mes, en la catedral de San Juan de Lyon: Enrique IV contaba entonces 47 primaveras y la novia 27. El matrimonio se consumó la misma noche. El monarca encontró a su nueva mujer demasiado recatada, rolliza y poco inteligente. Mayores disgustos vendrían después. En cualquier caso, María de Médicis fue puesta frente a lo que le esperaba en la corte: la perpétua presencia de la nueva favorita real, marquesa de Verneuil. Ni corto ni perezoso, Enrique IV las presentó y, ante la tibieza de la marquesa de Verneuil para hacer la conveniente reverencia ante la reina, éste la doblegó con una sola mano en su hombro hasta ponerla de rodillas. Ni qué decir que aquella escena resultó harto humillante para María de Médicis.



A principios del año 1601, los reyes hacían su entrada oficial en París. Instalada de noche en el palacio del Louvre, María de Médicis tuvo la sensación de ser objeto de alguna broma de mal gusto al descubrir sus nuevos aposentos en penumbra, con escasos muebles ajados y polvorientos. Nada que ver con la esplendidez de la corte florentina. Pero la reina no tardó en ponerse manos a la obra en su misión de dar descendencia al rey: el 27 de septiembre de 1601, paría en el real sitio de Fontainebleau a su primer hijo, el Delfín Luis (futuro Luis XIII). Tras el tan esperado heredero del trono, siguieron Elisabeth, futura reina de España, Christine, futura duquesa de Saboya, Nicolas, duque de Orléans, Gaston, duque de Anjou (y futuro duque de Orléans), y Henriette-Marie, futura reina de Inglaterra, de Irlanda y de Escocia.

 
Retrato de Leonora Dori Galigai, Condesa de Penna y Marquesa d'Ancre (1571-1617), la Camariera de la Reina María de Médicis y su gran confidente, casada con el aventurero Concino Concini.


Pero las pretensiones de María de Médicis iban más allá de su papel de esposa y madre: ambicionaba meter las narices en los asuntos de Estado. Pero al llegar a Francia, ha traído consigo a todo un séquito de italianos aventureros que pretenden meter las zarpas en los asuntos de la corte, levantando no pocas ampollas entre los franceses y provocando el descontento del rey, que no aprecia a esos intrigantes que pretenden medrar a la sombra de la reina. Dos de ellos, Leonora Dori Galigaï, hermana de leche de María de Médicis, y Concino Concini, sobresalen por su oportunismo y por provocar no pocos altercados matrimoniales entre el rey y la reina. Enrique IV los desprecia y sabe cuales son sus pretensiones, exige que su mujer se separe de ellos y los devuelva a Florencia. Finalmente, y tras inenarrables escenas por parte de la reina, la Galigaï y Concini consiguen, no solo permanecer al servicio de la regia consorte, sino que además obtienen el permiso de casarse bajo la condición que, después, abandonen Francia. La condición última nunca se produciría... De hecho, María de Médicis se halla totalmente dominada por esos dos personajes de orígenes más que sospechosos, y entra en una especie de guerra sorda contra la favorita de su marido, la marquesa de Verneuil (Henriette de Balzac d'Entragues), considerándose permanentemente humillada por su presencia hasta en su propia casa. Las discusiones entre el rey y la reina por la presencia de la marquesa son memorables: María de Médicis hace en ellas gala de su iracundo histerismo, agriándose día a día. Harto, Enrique IV prefiere huír de esas embarazosas escenas yéndose de caza o consolándose con la marquesa de Verneuil.



Pero María de Médicis conseguirá finalmente su objetivo cuando, en 1610, Enrique IV se está preparando para entrar en guerra contra el Imperio. El rey dispone que, en su ausencia, María se ocupe de la regencia asistida por el consejo de ministros (limitando así sus decisiones), consciente de sus limitaciones intelectuales y políticas. Para ello, María exige a Enrique que se la corone en la abadía de Saint-Denis, idea que parece por lo menos absurda y supérflua al monarca. Pero, para tener la fiesta en paz (y a pesar de sus malos presentimientos), Enrique IV cede y se la corona el 13 de mayo de 1610.



Al día siguiente, 14 de mayo, el rey abandona en carruaje abierto el Palacio del Louvre para trasladarse al Arsenal, sede del ministro Sully, para visitarle. La comitiva real queda bloqueada en la calle de La Ferronnerie, cerca de una taberna-hostal llamada "Al Corazón Real atravesado", al producirse un embotellamiento de carros. El momento es aprovechado por un iluminado llamado François Ravaillac, para asestar dos brutales puñaladas al rey mientras éste andaba conversando con sus acompañantes los duques de Epernon, de La Force y de Roquelaure. El regicida es inmediatamente apresado por la guardia real, con orden de no matarle y de llevarle a prisión para someterle a interrogatorio.

Al principio, el rey piensa que han sido heridas sin gravedad pero, al escupir sangre a borbotones, se descubre que uno de los golpes ha seccionado la carótida y que empieza a desangrarse de forma alarmante. Corriendo y deprisa, el carruaje da la vuelta para volver a palacio y trasladan al monarca a su pequeño cuarto del 1er piso, tendiéndole sobre su sofá. Poco después, Enrique IV rinde su último suspiro.



Ante semejante tragedia, María de Médicis se muestra más fuerte que su propio dolor. Con el apoyo del intrigante duque de Epernon (sobre quien recaerán sospechas de haber estado detrás del regicidio), María de Médicis se presenta ante el Parlamento reunido en urgencia exigiendo que se la reconozca regente de Francia en nombre de su hijo el joven Luis XIII, con todos los poderes. De nada valdrán las disposiciones de Enrique IV sobre las condiciones de la regencia si viniera a fallecer antes de que su heredero llegase a la edad de gobernar (13 años). Del consejo de regencia echará progresivamente a todos los fieles servidores del difunto rey, empezando por el duque de Sully, que sigue siendo protestante. Ante la antipatía de la reina, Sully prefiere dimitir y salir del gobierno con honores en 1611. Su tarea ha acabado con un balance más que loable: las arcas del Estado están a rebosar de oro. María de Médicis, para comprar adhesiones entre los Grandes del Reino (que ya empiezan a darle problemas), saqueará el Tesoro concediendo pensiones astronómicas.


 
El Palacio de Luxemburgo en 3D, hoy día sede del Senado de Francia.
 
 
Retrato de Concino Concini, Conde de Penna, 1er Marqués d'Ancre, Mariscal de Francia (1569-1617), gran favorito y valido de la Reina-Regente.
 

En 1612, ordena la construcción del Palacio de Luxemburgo, en la orilla izquierda del Sena (actual palacio del Senado), inspirado en el Palacio Pitti de Florencia. Lejos de ocuparse de sus hijos, deja a éstos en manos de los criados de la Casa Real. Pone en el consejo a su favorito y valido Concino Concini, al que colmará de oro, cargos y prebendas, concediéndole el marquesado de Ancre y el bastón de mariscal de Francia sin haber pisado jamás un campo de batalla, lo que provoca la ira de todos los mariscales y generales del reino. El favor de Concini provocará, además, que la alta nobleza se subleve y se una a los príncipes de Condé, que lideran al partido de los Grandes descontentos.



El viraje político de la regencia interrumpe la política exterior que se iba llevando a cabo con el difunto rey. Católica y pro-romana, María de Médicis inicia conversaciones de paz con el emperador y el rey de España y, para sellar las cordiales relaciones entre Madrid, Viena y París, inicia los trámites para casar a sus dos primeros hijos (Luis XIII y Elisabeth) con los del rey Felipe III de España (el príncipe de Asturias, futuro Felipe IV, y Ana). La doble boda soliviantará aún más a los Grandes de Francia, que se oponen a esa doble unión dinástica. A eso se añade la ingerencia de Concini en los asuntos de Estado, librándose descaradamente al pillaje del Tesoro Real, lo que hace empeorar aún más las tensiones entre la regente y la nobleza y el pueblo. Para intentar calmar los ánimos, la corte se traslada en 1614 a Burdeos donde la regente convoca los Estados Generales. Sin embargo, el resultado deja mucho que desear y los enfrentamientos empeoran. Una semana antes, Luis XIII había cumplido su mayoría de edad y le habían consagrado y coronado rey en Reims (20 de octubre de 1614), pero el joven monarca inexperto dejaba en manos de su madre las riendas del poder, sin duda presionado por ésta y el valido Concini.

 
Retrato del Obispo de Luçon, Armand-Jean du Plessis de Richelieu (1585-1642), futuro Cardenal-Duque de Richelieu y principal ministro de Francia.


Lo único que se puede reconocer de bueno en la gerencia de la reina-regente, es el haber dado un puesto de secretario de Estado al obispo de Luçon (Armand-Jean du Plessis de Richelieu, futuro cardenal de Richelieu), bajo la férula de los Concini.

 
Retrato del joven Rey Luis XIII de Francia y de Navarra (1601-1643); según Frans Pourbus II, fechado en 1616.
 
 
París, 24 de abril de 1617: el Marqués d'Ancre es abatido a pistoletazos a las puertas del Palacio del Louvre, y rematado a cuchilladas por la guardia capitaneada por el Marqués de Vitry.
 

Harto de las contínuas humillaciones infligidas por los Concini y por su madre, Luis XIII acabará por reunir en su entorno a los descontentos y a cristalizar una conspiración que libre a Francia de ese desgobierno. Con su acuerdo, aunque no de palabra, ya que Luis XIII era un hombre bastante parco, dió luz verde a que se detuviera a Concini y a la mujer de éste, la odiosa Leonora Galigaï, y en caso de resistirse, darles muerte. Así se forjó el Golpe de Estado del rey, desbancando al valido y a su madre de un solo golpe. Evidentemente, Concino Concini fue abatido a balazos sobre el puente que daba acceso al Palacio del Louvre; su mujer fue arrancada de su cama (bajo cuyo colchón escondía docenas de sacos de oro y joyas) y llevada a prisión para ser puesta a disposición de la Justicia. La acusaron de practicar magia. Mientras su marido fue enterrado casi en el anonimato, luego desenterrado por la turba y descuartizado en medio de una sanguinaria orgía popular, Leonora fue formalmente acusada de brujería, sus bienes confiscados y condenada a decapitación, para luego ser quemada y sus cenizas echadas a los cerdos.



En cuanto a la regente, sorprendida por el golpe de su hijo, se desentendió de la suerte de Leonora Galigaï y, muerta de miedo, fue encerrada a cal y canto en sus aposentos con la prohibición de poder comunicarse con Luis XIII, y de salir de ellos. Fue finalmente exiliada a Blois por orden del rey, y en su exilio, la reina se fue acompañada por el obispo de Luçon, también caído en desgracia por haber sido un protegido de ésta y de los Concini. Poco tiempo después, Richelieu servirá de mediador entre madre e hijo, y artífice de una frágil reconciliación que se iniciará tras una guerra entre los partidarios del rey y de la ex-regente.

A pesar de la buena voluntad de Luis XIII, María de Médicis no podía contentarse con el papel de reina-madre y se implicó en distintas conspiraciones a favor de su hijo preferido Gastón, duque de Orléans. Harto de las intrigas maternas, el rey, bien servido por el cardenal de Richelieu, exilió definitivamente a su madre fuera de Francia. Huída a los Países-Bajos con lo puesto, María de Médicis erró hasta morir miserablemente en la ciudad alemana de Colonia en 1642.