jueves, 18 de diciembre de 2014

Frase de Cine



-"Una falta de compasión puede ser tan vulgar como un exceso de lágrimas."

Frase de: Dame Maggie Smith, actriz (n.1934) aka Lady Violet Crawley, Condesa Vda. de Grantham in "Downton Abbey" de Julian Fellowes, Serie TV de Independent Television & Public Broadcasting Service, 2014. 

martes, 16 de diciembre de 2014

Anécdotas Históricas -260-



Un día en que el pobre Vizconde de Mirabeau, André Boniface de Riquetti, hermano menor del célebre y brillante tribuno de los Estados Generales, también elegido diputado como él, se fue a ver a su padre el Marqués de Mirabeau, para someterle un proyecto de discurso, el "Amigo de los Hombres" le miró con desdén y le propinó a modo de bofetada:

-"¡Cuando se tiene a un hermano como el vuestro en los Estados Generales y que somos vos, dejamos hablar a su hermano y guardamos silencio!"

Anécdota de: Victor de Riquetti, 2º Marqués de Mirabeau (1715-1789) & André Boniface de Riquetti, Vizconde de Mirabeau (1754-1792).

domingo, 14 de diciembre de 2014

CURIOSIDADES -169-

"Por Casquivana"



Lady Elizabeth Vernon (1572-1655), fue la Primera Dama o Jefa de las Damas de Compañía que conformaban el séquito femenino de la Reina Elizabeth I de Inglaterra e Irlanda (1533-1603). Sobre éstas reinaba un férreo control y unas normas que nunca podían ser infringidas: la soberana les exigía virtud, fidelidad, decoro y castidad, y no podían casarse sin el previo consentimiento de su reina.



En el caso de Elizabeth Vernon, apúntese que cayó enamorada del cortesano Henry Wriothesley, 3er. Conde de Southampton, y que se convirtió en su amante. Para desgracia suya, su secreto amorío le haría caer encinta y en desgracia. Preñada accidentalmente por Lord Southampton, tuvieron que casarse deprisa y corriendo en el más absoluto secreto en 1598.
Descubierto el pastel, la reina se enfureció al enterarse que la jefa de sus damas había roto sus votos, y mandó a la "casquivana traidora" a expiar su imperdonable traición en una celda de la cárcel de Fleet, donde parió a una niña: Lady Penelope Wriothesley.

Con el tiempo, la hija de Elizabeth Vernon y Lord Southampton, casaría con Sir William Spencer, 2º Barón Spencer de Wormleighton, dándose el caso de que ambos son los antepasados de la difunta Princesa Diana de Gales y de los Príncipes William y Harry de Gran-Bretaña.

viernes, 12 de diciembre de 2014

MARAT: de médico a revolucionario

JEAN-PAUL MARAT
1743 - 1793
 
 
Nació en 1743, en la localidad suiza de Boudry, Cantón de Neuchâtel, y falleció asesinado en París, en 1793. Marat era un francés de origen suizo, hijo de un médico calvinista español que huyó de Cerdeña para instalarse en Suiza.

En 1759, abandona el hogar familiar para cursar sus estudios de medicina en Toulouse, Burdeos y París, viajando posteriormente por Europa antes de afincarse en Gran-Bretaña, en 1765, en calidad de médico y veterinario. Viviría durante un tiempo en Newcastle, rindiendo servicios bastante apreciados como para recibir un diploma de ciudadano de honor.

Paralelamente, escribiría "The Chains of Slavery" (Las Cadenas de la Esclavitud) en 1774, que no llegaría a publicarse en Francia hasta el año 1792; era un panfleto bastante violento denunciando los "oscuros atentados de los príncipes contra los pueblos". Se puede decir que, por entonces, ya daba muestras de lo que iba a ser su ideología.

 
Retrato del Príncipe Carlos Felipe de Francia, Conde d'Artois (1757-1836).


Regresado en Francia en 1776, se convierte en médico de los Guardias-de-Corps del Conde de Artois (hermano menor del rey Luis XVI), de 1777 a 1783. Intentará entonces confirmar su reputación científica, intentando experimentos sobre el fuego (Búsquedas Físicas sobre el Fuego, 1780), sobre la Luz (Descubrimientos sobre la Luz, 1780) y sobre la electricidad (Búsquedas sobre la electricidad, 1782). Publicaría también memorias sobre las verdaderas causas de los colores que presentan los objetos de vidrio, las pompas de jabón y otras materias diáfanas extremadamente finas. Rechazado por la Academia de las Ciencias, que desaprueba sus trabajos, se convierte en un personaje frustrado y extremista.



Las condiciones creadas por la reunión de los Estados-Generales y la liberalización más o menos relativa del régimen de prensa, hicieron de Marat un periodista implicado y uno de los teóricos más escuchados del pueblo parisiense. Las ideas políticas que difundía en su periódico, "L'Ami du Peuple" (El Amigo del Pueblo), evolucionan a medida que se precisan los ataques de los aristócratas, contra los cuales no cesó jamás de poner en guardia, hasta el punto de ser apodado "Casandro-Marat" por su rival Camille Desmoulins. Denunció a los ricos que militaban en las filas del Tercer Estado, y que pasaban su tiempo sacando provecho de los cambios políticos y sociales. Criticó los falsos ídolos de la opinión pública, tales como Jacques Necker, el Marqués de Mirabeau y el Marqués de La Fayette. Acusó a la reina Maria-Antonieta de intrigar con su "comité austríaco", y al general Dumouriez de trahición.



A partir de la toma de La Bastilla, el 14 de julio de 1789, Marat adopta una posición clara: según él, unas quinientas cabezas cortadas permitirían romper con el pasado. En 1791, hace un llamamiento para que se aplique la prohibición de voto de los prelados, de los financieros y de los oficiales del Rey. En 1792, confiesa su esperanza en una "dictadura suprema" que permita instaurar la auténtica revolución. Sus posiciones extremistas conducirían a las tremendas Masacres de Septiembre, en 1792.



Elegido en la Convención, sienta con los Montañeses que, en su mayoría, desconfían de él. Elegido presidente del Club de los Jacobinos el 5 de abril de 1793, promueve enseguida una encarnizada lucha contra los Girondinos, pidiendo la destitución de sus miembros. En respuesta, los Girondinos atacan a la dictadura montañesa simbolizada por el triumvirato de los diputados parisinos: Robespierre, Danton y Marat.

Su combate contra los Girondinos acaba el 2 de junio de 1793, fecha en que la Convención, bajo amenaza de insurrección parisina que Marat ha atizado y promueve, los elimina. Este acontecimiento lleva a la formación de un gobierno mayoritariamente jacobino.



Marat nunca lo sabría, pero los odios que suscitó conducirían a su asesinato a manos de Marie-Anne-Charlotte de Corday d'Armont, "Charlotte Corday", el 13 de julio de 1793. La República le concedería unos grandiosos funerales, siendo su cuerpo inhumado en los jardines del antiguo convento de los Cordeliers. Sobre su tumba se grabaron esas palabras: Aqui yace Marat, el amigo del pueblo asesinado por los enemigos del pueblo, el 13 de julio de 1793.

El 21 de septiembre de 1794, un decreto le hace "inmortal" y se desentierran sus restos para darle nueva sepultura en el Panteón. El 16 de noviembre, la República le hace el siguiente elogio: "Como Jesús, Marat amó ardientemente al pueblo y tan solo le quiso a él. Como Jesús, Marat odió a los reyes, los nobles, los sacerdotes, los ricos, los canallas y, como Jesús, no cesó de combatir a esas pestes de la sociedad".

El 8 de febrero de 1795, la reacción thermidoriana hizo votar un decreto estipulando que los honores del Panteón no podrían ser concedidos a cualquier ciudadano, con un mínimo de diez años después de su muerte. En consecuencia, y de nuevo, los restos de Marat fueron exhumados y llevados al cementerio contiguo de Sainte-Geneviève.


Charlotte Corday, la vengadora de los inocentes


Marie-Anne Charlotte Corday d'Armont nació el 27 de julio de 1768, en la localidad de Les Champeaux, en la granja du Ronceray, una casa típica comprada por su padre en 1765. Charlotte era el cuarto retoño de una familia de la pequeña nobleza provincial: su madre se llamaba Charlotte-Marie Gautier des Authieux y su padre Jacques-François de Corday d'Armont, biznieto de Marie Corneille, hermana de Thomas y de Pierre Corneille, el célebre dramaturgo francés del siglo XVII.

En pleno Terror, Charlotte Corday se hizo célebre asesinando a Jean-Paul Marat, "el Amigo del Pueblo", en su bañera el 13 de julio de 1793. Ese gesto la convirtió en la heroína de todo un pueblo. Inmediatamente arrestada, su juicio se tradujo en una predecible condena a muerte. El 17 de julio de 1793, hacia la 19 h 00, fue guillotinada. En un gesto del verdugo, que quiso así humillarla, abofeteó su cabeza recién decapitada y sus mejillas enrojecieron para sorpresa de los testigos. Tenía 25 años.

Cita de la Semana



"Cuando el gobierno viola los derechos del pueblo, la insurrección es el más sagrado de los derechos y el más indispensable de los deberes."

Frase de: Marie-Joseph Paul Yves Roch Gilbert du Motier, 4º Marqués de La Fayette (1757-1834), general y político.

lunes, 8 de diciembre de 2014

EL TERROR DE ROBESPIERRE


Personas guillotinadas durante el terror
 
 
Os ofrezco un pequeño extracto de la interminable lista de las víctimas del Régimen de Terror instaurado por el gobierno revolucionario de Robespierre, y que supuso la instauración del juicio rápido y la condena a muerte expeditiva de muchísimas personas, privadas de toda defensa y de cualquier medio para rebatir las acusaciones del jurado. Cualquiera que fuera arrestado y llevado ante esos tribunales, sabía de sobras que acabaría en el cadalso. Las denuncias arbitrarias se multiplicaron: por venganza, por odio, por miedo o por simple placer de verlos subir por los peldaños del cadalso, los indefensos acusados acababan con sus cabezas cercenadas y sus cadáveres tirados en enormes fosas comunes. En los años de 1793 y 1794, la guillotina no cesó de funcionar. Las plazas donde se erguía "Madame Guillotine" llegaron a convertirse en inmensas charcas de sangre que, en épocas calurosas, resultaban nauseabundas e irrespirables para espectadores y transeúntes, como la actual parisiense Plaza de la Concordia.



-Antoine Philippe de La Trémoïlle, príncipe de Talmond, nacido en 1765, ex-aristócrata ejecutado el 7 Pluvioso del Año II (1794), condenado por el tribunal de la comisión militar de Rennes. Se le acusa de ser jefe de asaltadores de caminos de la Vendée.

-Charles Auguste Godefroy, príncipe de La Trémoïlle, clérigo de 29 años, guillotinado el 27 prairial Año II, encontrado culpable de ser fiel al papa de Roma por el tribunal revolucionario de París.

-Marie Félicitée de Launay, esposa de Burcke, edad 25 años, residente en París, acusada por el tribunal revolucionario de París de haber conservado sus títulos de nobleza y sus blasones. Guillotinada el 19 messidor del Año II.

-Paul Launay, 18 años, voluntario del 4º batallón de Seine-et-Oise, nativo de Dourdan, guillotinado el 17 messidor del Año II en París, por haber gritado "¡Viva el Rey!¡Viva la Reina!¡Mierda para la República!"

-Pierre de Montmorency-Laval, 25 años, nativo de París (departamento del Sena), guillotinado el 29 prairial del Año II (1794), por sospecha de conspiración.

-Marie Gabrielle Le Chapt, 60 años, viuda del marqués de Peissac, nacida en Action (Périgord), domiciliada en Marly, acusada de correspondencia con emigrados. Guillotinada el 17 pluvioso Año II.

-Charles Joseph Lécuyer, mayor general de caballería de Bélgica, 59 años, nacido en Charleville (departamento de las Ardenas), encontrado cómplice del general Dumouriez y culpable de conspiración, guillotinado en París el 14 de junio de 1793.



-Anne Louis François-de-Paule Le Fèvre d'Ormesson de Noiseau, 42 años, magistrado, hijo del ex-presidente del Parlamento de París, diputado de la Asamblea Constituyente. Guillotinado el 1 floreal Año II, por haber protestado contra la autoridad revolucionaria y acusado de conspiración.

-Charles Philibert Gaston, conde de Lévis-Mirepoix, mariscal de campo de 41 años, ex-miembro de la Asamblea Constituyente de París, acusado de conspiración y guillotinado en París el 8 prairial Año II.

-Félix Victor Locquet de Grandville, 34 años, noble de Bretaña, sospechoso de conspiración, guillotinado el 18 de junio de 1793.



-Louis Marie Athanase de Loménie, conde de Brienne, ex-ministro de la Guerra y alcalde de Brienne, edad 64 años, sospechoso de conspiración, guillotinado en París el 21 floreal Año II.

-Charles de Loménie, vizconde de Brienne, hijo del precedente, 33 años, ex-caballero de la Orden de San Luis y de la Orden Norteamericana de Cincinnatus, sospechoso de conspiración, guillotinado con su padre el 21 floreal Año II.



-Nicolas, barón de Luckner, nacido en 1722, edad 72 años, teniente general desde 1763, mariscal de Francia en 1791, comandante del ejército del Rhin y del Norte, sucesor del mariscal de Rochambeau en 1792. Sospechoso de traición, suspendido y arrestado en 1793 en Metz. Guillotinado el 13 nivosio Año II en París.

-Charlotte Felicité de Luppé, marquesa de Charry, 27 años, nacida en Versalles y residente en París, arrestada y encarcelada por haber intentado emigrar. Guillotinada el 15 frimario Año II, tras previo exámen médico sobre su posible estado de embarazo.

-Geneviève F. de Manneville, marquesa viuda de Colbert-Maulévrier, 63 años, oriunda de Rouen, residente en París. Guillotinada el 8 thermidor Año II, acusada de conspiración y por haber emigrado para reunirse con su hijo emigrado, y luego volver a Francia el 22 de mayo de 1792.



-Philippe de Noailles, duque de Mouchy, mariscal de Francia, 79 años, acusado de ser contra-revolucionario (de hecho totalmente senil), guillotinado con su esposa y su hija Dominique, de 53 años (completamente sorda), esposa del vizconde de Noailles, bajo sospecha de conspiración, el 9 messidor Año II.

-Geneviève de Gramont, condesa viuda d'Ossun, 44 años, viuda de un mariscal de campo y ex-dama de compañía de la Reina, acusada de conspiración (sin pruebas, para variar), guillotinada el 8 thermidor Año II.

y la lista sigue, imparable, donde se encuentran hasta humildes granjeros, prostitutas, comerciantes, soldados rasos, nobles que habían apoyado la revolución de 1789, viudas, esposas e hijas que, por el mero hecho de tener un parentesco con un sospechoso, eran por igual acusadas de "conspiración", o simplemente porque un vecino o vecina envidiosa les denunciaba sin aportar pruebas... La sangría se interrumpió al caer Robespierre y su gobierno gracias a un golpe de Estado de la oposición, harta de ese genocidio indiscriminado.

 
Grabado de 1794 que reza: "Robespierre ejecuta al último francés"; tras él, grabado en un monumento funerario, la frase de "Aquí yace toda Francia".
 

sábado, 6 de diciembre de 2014

CURIOSIDADES -168-

"Bodas Blancas"



Cuando el 30 de junio de 1670, falleció súbitamente la Duquesa de Orléans (Enriqueta-Ana, nacida Princesa de Inglaterra, Escocia e Irlanda), Luis XIV se puso a buscar una nueva esposa para su hermano, con la idea de asegurar la sucesión al trono galo. El rey mismo no había tenido más que un hijo varón superviviente de los seis habidos con su consorte española, y su bella cuñada inglesa, la difunta "Madame", solo pudo dar a luz a cuatro retoños de los que solo sobrevivieron dos niñas. La situación era pues crítica.



Gracias a la oportuna intromisión de la intrigante Princesa Ana de Gonzaga, Princesa Viuda del Palatinado, que defiende la candidatura de su sobrina política, Luis XIV negociará con ésta el enlace de "Monsieur" con la Princesa Elisabeth-Charlotte del Palatinado (1652-1722), de 19 primaveras y apodada "Liselotte".
Lejos de ser guapa y femenina, más bien todo lo contrario, la futura novia alemana tampoco aporta una sustanciosa dote, y para colmo es protestante y culta. A esto se une un carácter fuerte, sin dobleces, y un habla franca, amén de un andar de "granadero" que resulta chocante. La casan igualmente y por poderes en Metz, después de haber abjurado de su religión para abrazar la fe católica en un par de horas. El encuentro con el novio se produce finalmente en Châlons-sur-Saône y es en su catedral que ambos son casados (21 de diciembre de 1671).

Felipe de Francia, Duque de Orléans (1640-1701) tiene entonces 12 años más que su flamante esposa germana, y no siente ningún interés por las mujeres. Es una "loca" perfumada y enjoyada, rodeada de solícitos favoritos bien plantados, que le encanta disfrazarse de mujer y perder su tiempo en frivolidades. Se casa por deber dinástico, no por gusto, igual que en 1661, cuando casó con la Princesa Enriqueta-Ana de Inglaterra. Por eso la noche de bodas, en la que los recién casados son ceremonialmente conducidos a la cámara nupcial y acostados en el mismo lecho para consumar su unión, ambos se mirarán como dos perros de porcelana y, finalmente, dormirán plácidamente sin tocarse ni un pelo, como dos perfectos extraños. Del mismo modo que se acostó, Liselotte se despertó: virgen.

En el viaje hacia la capital, el duque y la duquesa irán al encuentro del rey Luis XIV y de la corte en el Castillo de Villers-Cotterets (una de las propiedades de los Orléans), y después de las formalidades, Monsieur le enseñará su propio Versailles, el fabuloso Castillo de Saint-Cloud, que será el nuevo hogar de Liselotte y del cual se siente extraordinariamente orgulloso. Será entonces cuando la flamante duquesa caerá en la cuenta que su extraño marido prefiere dormir con sus favoritos antes que con ella, al sorprenderle en la cama con dos de ellos.



Puesto que en ese matrimonio no hay lugar para el placer pero sí para el deber, el Duque de Orléans se esforzará en cohabitar con ella para cumplir con su objetivo: obtener descendencia masculina apta a la sucesión real. Para ello, Monsieur recurrirá a un remedio sorprendente, rodeando su miembro viril con rosarios y medallitas de santos previamente bendecidas para obtener la deseada erección.
Prueba de que el remedio funcionó, fue el nacimiento del primer hijo: un varón llamado Alejandro-Luis en 1673! Un segundo nacería en 1674 y, después de dar a luz a una niña en 1676, Monsieur y Madame deciden, de mutuo acuerdo, separarse amigablemente y llevarse bien, cada uno en sus respectivos aposentos.

Los cortesanos dijeron entonces con humor, sobre la extraña pareja: "...que Monsieur es mucho más Madame, y Madame es mucho más Monsieur!"
 

CURIOSIDADES -167-

"La Princesa Escritora"



La Princesa Elisabeth-Charlotte de Baviera-Palatinado, Princesa Palatina del Rhin (1652-1722), segunda esposa de "Monsieur" Felipe de Francia, Duque de Orléans y cuñada del rey Luis XIV, más conocida como "La Palatina" o "La Princesa Palatina", fue entre otras cosas, una escritora compulsiva. A lo largo de sus cuarenta años de vida en la corte de Versailles, no escribió menos de 60.000 cartas dirigidas en su mayoría a su adorada tía paterna la Electriz Sofía de Hannover y a sus otros parientes alemanes. En ellas se desahogaba sin florituras y en un lenguaje extraordinariamente moderno, de todo cuanto soportaba, sentía, escuchaba o veía a diario en la corte francesa. No había día en que no echase mano de la pluma para plasmar en papel los hechos diversos o expresar sus sentimientos con toda la crudeza imaginable, y eso, a pesar de su empleo del tiempo siempre lleno de compromisos, esclava de una vida cortesana programada al minuto y que ocupaban la mayor parte de sus jornadas.
De esa fabulosa correspondencia de 60.000 cartas, llenas de un lenguaje vivaz y franco, tan solo se han conservado 6.000 que, a día de hoy, se encuentran preciosamente encuadernadas, conservadas y depositadas en la biblioteca del Castillo de Chantilly. Constituyen, todas ellas, un retrato vivo de la época de Luis XIV.

viernes, 5 de diciembre de 2014

Cita de la Semana



"El que quiere de esta vida todas las cosas a su gusto, tendrá muchos disgustos."

Frase de: Francisco de Quevedo y Villegas (1580-1645), escritor y poeta.

lunes, 1 de diciembre de 2014

MÚSICA: Simon Boswell

 
"COUSINE BETTE / LA PRIMA BETTE"
Banda Sonora de Simon Boswell, 1998.
"Four Horsemen of the Apocalypse"
 


CURIOSIDADES -166-

"Intercambio Equino"



El 10 de diciembre de 1710 tuvo lugar la batalla de Villaviciosa (Guadalajara), punto de inflexión en el transcurrir de la Guerra de Sucesión Española, ya que junto con la batalla de Brihuega -también en Guadalajara- que tuvo lugar 2 días antes, marcó el final de la ofensiva que había llevado al archiduque Carlos de Austria a ocupar Madrid.



En cualquier caso, fue en esa batalla que tuvo lugar en Villaviciosa de Tajuña, cuando se asistió a uno de esos momentos que pudieron cambiar la historia, ya que el rey Felipe V estuvo a punto de perder en ella la vida. Fue gracias a la iniciativa del militar Antonio Benavides Bazán y Molina (1678-1762), y en plena batalla, cuando se intercambiaron él y Felipe V las monturas para evitar que éste fuese el objetivo de la artillería de los aliados. Convertido en el blanco del enemigo, Benavides y su blanca montura recibieron los impactos: él salió malherido pero el caballo se llevó la peor parte.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Cita de la Semana



"Hay dos formas de conquistar y esclavizar una nación. Una es a través de la espada y otra es a través de la deuda."

Frase de: John Adams, IIº Presidente de los Estados Unidos de América (1735-1826), político y estadista.

jueves, 27 de noviembre de 2014

Anécdotas Históricas -259-



Anne Thoynard de Jouy, Condesa d'Esparbès (1739-1825) era por parte de madre pariente de la familia Le Normant d'Étioles, lo que la convertía en una prima por cortesía de la Marquesa de Pompadour, favorita oficial del rey Luis XV de Francia. Gracias a su matrimonio con el linajudo Jean-Jacques Pierre d'Esparbès de Lussan du Gout, Conde d'Esparbès (en 1758), la joven condesa de 19 años fue presentada en la corte de Versailles.



En la corte, Madame d'Esparbès es admitida en la intimidad de Madame de Pompadour y forma parte de esas hermosas parientes de las que la favorita le encanta rodearse, para permitir al Rey tomarse la libertad, de cuando en cuando, de coquetear sin alejarse de ella. Es, de hecho y con todo el afecto y según una divertida moda de la corte que la marquesa, designando a su joven prima, que la llama "la salope" (la guarra). Todo hay que decirlo, la joven no se anda con rodeos en sus coqueteos y ha pertenecido a todo el mundo, lo que le vale el apodo de "Madame Versailles", dejando entender que había abierto la puerta de su alcoba a todos los cortesanos. Luis XV no será una excepción en su lista de amantes ocasionales; divertido por su absoluta falta de virtud, se la lleva a la cama y, si hemos de creer al escritor Chamfort, tuvieron la siguiente y asombrosa conversación de "sobrecama":

-"Te has acostado con todos mis súbditos." Suelta el rey.

-"¡Ah, Sire!"

-"Has tenido al Duque de Choiseul."

-"¡Es tan poderoso!"

-"Al Mariscal de Richelieu."

-"¡Tiene tanto ingenio!"

-"A Monville."

-"¡Tiene tan bonitas piernas!"

-"Desde luego; pero ¿el Duque d'Aumont, que no tiene ninguna de esas cosas?"

-"¡Ah, Sire! ¡Es tan devoto de Su Majestad!"



Prontamente dejada y reemplazada por otra, no tarda en convertirse en la experimentada amante del joven Duque de Lauzun, al que desvirgará y enseñará las artes amatorias en 1763. Después de su joven y guapo pupilo, se convierte en la amante oficial del Príncipe de Condé, lo que no le impedirá postular por el puesto de favorita real tras el fallecimiento de la Marquesa de Pompadour, erigiéndose en la rival de la Duquesa de Gramont, hermana del ministro Choiseul. Si ésta tiene el apoyo de los hermanos Pâris y de su propio hermano, Madame d'Esparbès es avalada por el Príncipe de Soubise, amigo íntimo del rey. Y triunfa cuando, la Duquesa de Gramont, mujer cabezona, sin gran belleza y un poco masculina, se ofrece a Luis XV con tanto descaro que éste, hombre tímido, rehusa tomarla y la lleva hasta la salida de su cuarto. Sin embargo, la relación entre Madame d'Esparbès con el rey, que pareció ir viento en popa en sus inicios, fue arruinada por una malévola intriga del Duque de Choiseul, en la que quedó desacreditada y exiliada en Montauban. La anécdota es bastante cruel ya que, poco antes de serle notificada la orden de exilio, la Condesa d'Esparbès se encuentra subiendo por la gran escalera cruzándose con Choiseul y éste, ante toda la corte, le suelta con mofa:

-"Bueno pequeña, ¿cómo van sus asuntos?"



La frase se hizo tan popular que la pobre pretendiente no pudo levantarse del golpe propinado. Luis XV, que detestaba las indiscreciones y el ridículo, la echó de la corte. Tan solo después de la caída del ministro, la condesa pudo volver a Versailles.

Anécdota de: Anne Thoynard de Jouy, Condesa d'Esparbès (1739-1825) / Luis XV, Rey de Francia y de Navarra (1710-1774) / Étienne-François de Choiseul-Stainville, 1er. Duque de Choiseul (1719-1785).

CURIOSIDADES -165-

"Un Rey y Padre Infernal"



El Rey Federico-Guillermo I de Prusia, Elector de Brandenburgo (1688-1740), más conocido como "El Rey Sargento" (apodo que le otorgó su cuñado Jorge II de Gran-Bretaña: der Soldatenkönig, literalmente el Rey-Soldado), era el extraño sucesor de aquel pomposo y megalómano Elector Federico III de Brandenburgo, convertido en 1701 en el 1er Rey en Prusia con el ordinal de Federico I (1657-1713) y de la inteligente princesa Sofía-Carlota de Hannover. Casado con la distinguida, refinada y culta princesa Sofía-Dorotea de Hannover - su prima y hermana del rey Jorge II de Gran-Bretaña-, era padre de catorce hijos entre los cuales se encontraba su presunto heredero el futuro Federico II "El Grande". Si siempre fue fiel a su consorte, sus celos no tenían límite y no toleraba que sus cortesanos le hicieran la corte.

Protestante espartano y piadoso, convirtió su reino en un estado militarizado y su corte en un gigantesco cuartel, acabando con la fastuosidad y pompa que caracterizó el reinado de su padre, el rey Federico I. Sus únicas residencias se fijaron fuera de Berlín: en el Palacio Real de Potsdam y en su amado castillo campestre de Wusterhausen, austeramente amueblado y que servía para la temporada de caza. Para enderezar las finanzas del Estado, Federico-Guillermo I impondrá a su corte y a si mismo un rigor presupuestario implacable; de los 142 cargos existentes en la corte de su progenitor, los reduce a 47, y deja a la mitad el número del servicio doméstico; también despide a todos los artistas de la corte y, en su 1er año de reinado, los gastos se redujeron drásticamente al 80% . Tampoco le tiemblan las manos a la hora de convertir en dinero contante y sonante todos los objetos de lujo y artísticos acumulados por sus padres, mandando venderlos en subasta, incluídos los hermosos carruajes reales y los mejores vinos de la real bodega paterna. Sin embargo, su ejército de 40.000 hombres, que era la niña de sus ojos, dobló sus efectivos hasta alcanzar los 83.000.

Si para su pueblo fue un padre severo, para su familia fue un verdadero monstruo castrador.

Las crónicas definen al segundo monarca prusiano como un auténtico maltratador, un bestia, un hombre brutal, insensible, cruel y véase psicópata. Con su estatura de 1,75 metros, era un hombre obeso, de aspecto ingrato, grosero y paquidérmico, que solo encontraba placer llenándose el buche de salchichas, cerveza y vino del Rhin, llegando a alcanzar los 130 kgrs. de peso. Pese a los esfuerzos de su madre, la reina filósofa, nunca quiso aprender el francés y siempre habló mal el alemán. Detestaba a los escritores, que tachaba de "meatintas", la música y todo lo que oliera a cultura e intelectualidad. Solo daba importancia a la actividad física, a la caza, a la vida espartana del militar. Nunca enfundaba traje alguno que no fuera su querido uniforme y vivía con gran austeridad, sin lujos ni refinamientos. De carácter violento, colérico y despótico desde temprana edad, repartía patadas y bastonazos a diestro y siniestro sin importarle el rango de sus víctimas.



Sus grandes aficiones eran su ejército (su gran obsesión y su único amor, sobretodo sus adorados soldados gigantes que conformaban su guardia personal), la caza y sus reuniones del "Tabakskollegium" en las que, rodeado de sus generales, fumaba en pipa y se emborrachaba bebiendo enormes jarras de cerveza, una tras otra hasta altas horas de la noche. Podemos imaginarnos el nivel de las conversaciones que tenían lugar en ellas. En aquellas reuniones, obligaba a sus aún jóvenes hijos varones a participar activamente: tenían que fumar, beber y reír como los adultos. Pero a su heredero no le agradaban esas costumbres tan groseras y, en muchas ocasiones, percatándose Federico-Guillermo I que hacía muecas de disgusto, vaciaba su jarra sobre su cabeza, le abofeteaba o tiraba del pelo para humillarle ante todos. En las cacerías, el Rey le obligaba a acompañarle y le prohibía llevar guantes cuando en el termómetro marcaba 10 grados bajo cero. No había día en que tratara a Federico de "pequeño marquesito francés", supremo insulto que utilizaba para remarcar sus amaneramientos, que le sacaban literalmente de quicio.

Federico-Guillermo I hacía extensiva su enfermiza crueldad y maltrato contra su hijo mayor, a sus demás hijos. En las comidas, escupía sus gargajos en los platos antes de servirlos a los príncipes y les forzaba a comerlos, estallando en carcajadas cuando éstos empezaban a vomitar de puro asco en la mesa real. Por lo demás, también se llevaban su ración de insultos y palizas en público. En resumen, fue un padre "encantador" convencido que, educando con mano dura a su prole, los convertiría en personas de provecho, honestas, rectas y piadosas como él.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

LAS AMANTES DEL DUQUE FELIPE II DE ORLÉANS

LISTA DE LAS AMANTES DE FELIPE II, DUQUE DE ORLÉANS, REGENTE DE FRANCIA 1715-1723.




Felipe II, XIIIº Duque de Orléans y Primer Príncipe de la Sangre (1674-1723), era el nieto del rey Luis XIII y de Ana de Austria, hijo de "Monsieur" hermano menor del rey Luis XIV y de su segunda esposa la Princesa Palatina Elisabeth Charlotte de Baviera, Duques de Orléans. Ostentó desde su nacimiento el título subsidiario de Duque de Chartres, hasta el fallecimiento de su padre en 1701. En 1692, contrae matrimonio con la hija legitimada de su tío el rey habida con la Marquesa de Montespan, Françoise-Marie de Borbón, conocida como Mademoiselle de Blois. La pareja, mal avenida, tendría sin embargo 8 hijos (7 hijas y 1 varón). De este modo, el príncipe no solo es el sobrino carnal sino también el yerno del rey Luis XIV. Pero, fuera de su infernal matrimonio con "Madame Lucifer", tal y como la apodaba el propio Duque de Orléans, éste lleva una vida paralela con sucesivas amantes y favoritas más o menos oficiales que le traerían por lo menos 3 bastardos conocidos, de los que se ocuparía bien poco.

En 1715, a la muerte del rey Luis XIV, el Duque de Orléans se convierte en el regente de Francia en nombre del joven Luis XV, de tan solo 5 años de edad. Su regencia duraría hasta octubre de 1722, fecha en que es proclamado mayor de edad y coronado Luis XV. En ese momento, y tras cesar en sus funciones de regente, el joven rey le concede el cargo de Primer Ministro tras el fallecimiento del Cardenal Dubois a inicios de agosto de 1723. Su ejercicio al frente del gobierno duraría poco, al morir súbitamente el 2 de diciembre del mismo año, fulminado por una apoplejía a la edad de 49 años.

LAS AMANTES & SUS BASTARDOS

1. Léonore, hija del conserje del Palais-Royal.
hacia1688; una hija bastarda nacida en 1689.

2. La Grandval, actriz.
hacia 1690.




3. Charlotte Desmares, actriz de la Comedia-Francesa (1682-1783).
Hacia 1696, luego en 1698, finalmente en 1706; una hija bastarda nacida en 1702, llamada Angélique de Froissy, Condesa de Ségur. Legitimada en 1722.


 
Retrato de Philippa Angélique de Orléans, Mademoiselle de Froissy, Condesa de Ségur (1702-1785).



4. Florence Pellerin o Perrin, bailarina de la Opéra. Hacia 1696; un hijo bastardo nacido en 1698, Abad de Saint-Albin y posteriormente obispo-duque de Laon y luego arzobispo-duque de Cambrai. Es posteriormente amante del Príncipe de Léon, heredero del Duque de Rohan y madre de varios de sus bastardos.


 
Retrato del Abate Charles de Saint-Albin, Arzobispo de Cambrai (1698-1764).


5. Marie-Louise Victoire Le Bel de La Boissière de Séry, Condesa d'Argenton (1684-1748) « Mademoiselle de Séry », Damisela de Honor de Madame la Duquesa de Orléans.
Hacia 1700; un hijo bastardo nacido en 1702, llamado el Caballero Jean-Philippe de Orléans, Abad de Hautvillers, Gran Prior de la Orden de Malta y Grande de España.


 
Retrato del Caballero Jean-Philippe de Orléans (1702-1748).



6. Mademoiselle Pinet de La Massonière.
Amante del Rey Luis XIV hacia 1706; hubo presumiblemente un bastardo.

7. La Duquesa de Gesvres.

8. Madame de Paramont.

9. Marie-Marguerite Rouxel de Médavy, Marquesa de Flavacourt (1679-1743).




10. Madeleine-Louise Charlotte de Foix-Rabat, Condesa de Sabran (1693-1768), también amante del 3er. Duque de Richelieu, Mariscal de Francia.
Hacia 1715.




11. Marie-Madeleine Coatquer o Coskaer de La Vieuville, Condesa de Parabère (1693-1755). Hacia finales de 1715 hasta 01/1721.

12. La Duclos, actriz.




13. Claudine-Alexandrine Guérin, Marquesa de Tencin (1682-1749).

14. Madame du Brossay.

15. Las dos Hermanas Souris, bailarinas.

16. La Duquesa de La Rochefoucauld.

17. La Duquesa d’Arpajon.

18. La Duquesa de Saissac.

19. La Condesa de Verrua.

20. Mademoiselle de Portes.

21. Madame de Mouchy.




22. Jeanne-Agnès Berthélot de Pléneuf, Marquesa de Prie (1698-1727). También amante del Duque de Borbón y 7º Príncipe de Condé.




23. Marie de Vichy-Chamrond, Marquesa du Deffand (1697-1780).

24. Sophie de Brégy, Condesa d’Averne.




25. Marie-Thérèse Blonel d’Haraucourt, Duquesa de Fallari (1697-1782).
Hacia 11/1720 hasta 01/1721.

26. Emilie Dupré, bailarina.

27. La Le Roy, chica de la Opéra.

28. Mademoiselle Cavalier.

29. Madame de Cursay.

30. La Princesa de Léon.

31. La Duquesa d'Albret.

32. La Duquesa de Villars (conocida como la Mariscala de Villars).

33. Mademoiselle de Chausseraye.

34. Francoise de Mailly (1688-1742), Marquesa de La Vrillière y luego Duquesa de Mazarin. Fue también la 1ª amante del Rey Luis XV, además de tía y tutora de la Duquesa de Châteauroux y de la Marquesa de Flavacourt.

35. Madame Hervaux.

36. La Marquesa de Nicolaï.

37. Madame Lévesque.
Hacia 1722.

38. Madame Houel (sobrina de la Condesa de Sabran).
Hacia 06/1723.

sábado, 22 de noviembre de 2014

CURIOSIDADES -164-

"Diecisiete putas para desvirgar al Rey"



La hermosísima Marquesa de La Vrillière*, de 36 primaveras, fue escogida de entre la flor y nata de la aristocracia femenina de la corte de Versailles para convertir en hombre al inexperto, joven y adolescente rey Luis XV, de entonces casi 14 años, contando sobre su gran experiencia con el sexo masculino. Tenía en su haber a varios amantes, de entre los cuales se distinguía al hermoso Marqués de Nangis. El primer encuentro con el rey fue un sonado fracaso. Pese al 'savoir-faire' de la experimentada marquesa, el rey se quedó frío e inmune a sus 'artes' cual estátua de mármol. Se escogió entonces a la deliciosa Duquesa d'Epernon para llevar al éxito una misión en la que había fracasado estrepitosamente su predecesora. Tampoco consiguió excitar al adolescente ni acabar con su virginidad, ni ella ni quince otras damas escogidas con sumo cuidado y venidas a ofrecer sus 'servicios', una tras otra.

El chismoso memorialista y abogado parisino Barbier se hizo eco del asunto:

"Es una pena, ya que está bien formado y es un hermoso príncipe, pero si ése es su gusto ¿qué se le va a hacer? Está en situación de hacer lo que le plazca."

Poco después, todo París conoció el asunto y surgió una canción malévola que se oía por doquier y en cada esquina de las calles de la capital.

La Marquesa de La Vrillière no tiró la toalla. Volvió a la carga y, finalmente, triunfó con la promesa de que hicieran a su marido duque. Por desgracia, su marido falleció sin haber obtenido el tan ansiado título en setiembre de 1725. La Marquesa Viuda no se echó atrás en sus ambiciones; contrajo nuevamente matrimonio con Paul-Jules de La Porte-Mazarin, Duque de Mazarin (1666-1731) el 14 de junio de 1731, convirtiéndola por fin en duquesa y viuda de nuevo ¡al cabo de 3 meses!


(*)_Françoise de Mailly, Marquesa de La Vrillière (1688-1742), era la hija del Conde Louis de Mailly y de Anne-Françoise de Sainte-Hermine, y casó con el secretario de Estado Louis Phélypeaux, Marqués de La Vrillière, el 1 de setiembre de 1700, al que le dio 3 hijas y un hijo.

Cita de la Semana



"Suprimir cualquier miseria es cosa contraria a cualquier interés de la Iglesia: vive de miserias, creó miserias para eternizarse."

Frase de: Friedrich Nietzsche (1844-1900), escritor, poeta, filósofo, filólogo y músico.

jueves, 20 de noviembre de 2014

UN MONSTRUO LLAMADO BORBÓN

EL DUQUE DE BORBÓN
alias
EL SIMIO VERDE
 
 

La corte del rey Luis XIV de Francia estuvo poblada de personajes notables, cuyos nombres han sido rescatados del olvido gracias a los historiadores y memorialistas contemporáneos. Unos más sobresalientes que otros, unos más despreciables que respetables, como los hubo miserables y magníficos en muchos aspectos. En este caso concreto, y si nos referimos a los miembros de la Casa Real, hubo uno que sobresalió no solamente por sus vicios y sus malas maneras, sino por su crueldad mental y su pronunciada sociopatía. Fue el terror de la corte, de los burdeles y el martirio de su familia. Era tan feo, detestado y temido, que los cortesanos le apodaron "el simio verde" y le rehuían espantados con solo verle a lo lejos.

Louis III de Bourbon-Condé, VIº Príncipe de Condé y Príncipe de La Sangre, XIIIº Duque de Bourbon, VIIIº Duque de Montmorency, Xº Duque de Guisa, Vº Duque de Bellegarde, VIº Duque d'Enghien y d'Albret & Par de Francia, XXVº Conde de Sancerre y XXIIIº Conde de Charolais, Señor de Chantilly (Nacido en el Hôtel de Condé, París, 18-10-1668 / Fallecido en el Pont-Neuf, París, 12-03-1710 ?). Fue el yerno del Rey Luis XIV además de ser el nieto del "Gran Condé" y heredero de su casa entre 1686 y 1709 con el título de Duque d'Enghien, aunque en realidad se le conocía bajo el título de Duque de Borbón, ya que llevó éste casi toda su vida. Dedicado al oficio de las armas, fue agraciado con el rango de coronel del Regimiento Bourbon-Infantería (1686), ascendido a mariscal-de-campo (1690), luego a teniente-general (1692) y finalmente Gobernador de Borgoña y Gran Maestre de Francia a la muerte de su padre (1709). Luis XIV le concedió el honor de ingresar en la Orden del Espíritu Santo en 1686, sin embargo perdió el título familiar y cortesano de "Monsieur le Prince" a favor del Duque de Orléans convertido en Primer Príncipe de La Sangre y presunto heredero al trono como representante de la rama Borbón-Orléans, que ocupaba el 2º lugar en la sucesión a la Corona después de la rama primogénita reinante.



Se le conocía en la corte con el título de "Monsieur le Duc" (Señor Duque), por poseer el ducado de Borbón, siendo hijo del entonces Duque de Enghien y de Albret, Enrique III Julio de Borbón, futuro Vº Príncipe de Condé, y de la Princesa Palatina del Rhin Ana-Enriqueta de Baviera-Palatinado-Simmern.

En 1685, contrajo matrimonio con una de las hijas legitimadas del Rey Luis XIV y de la Marquesa de Montespan: Luisa-Francisca de Borbón, conocida con el nombre de "Mademoiselle de Nantes" (1673-1743), y de la cual tendría nada menos que 9 retoños; a destacar entre éstos: el futuro VIIº Príncipe de Condé Luis IV Enrique (también conocido como Luis-Enrique I de Condé), Carlos, conde de Charolais, Luis, conde de Clermont, y Luisa-Elisabeth.

Tiene por hermanos a Ana-Luisa, duquesa du Maine, a María-Ana, duquesa de Vendôme, y a Maria-Teresa, princesa de Conti.

Casado a sus 17 años, se convierte en 1686, a la muerte de su abuelo el "Gran Condé", en el presunto heredero de la Casa de Condé, con el título de duque de Enghien, teniendo 18 años. Participa en 1692 en la batalla de Steenkerque y, el mismo año, a la edad de 24 años, se convierte en padre.

UN MONSTRUO

 
Presunto retrato de Enrique III Julio de Borbón, 5º Príncipe de Condé (1643-1709), hijo del "Gran Condé" y padre del Duque de Borbón, nuestro infame protagonista.


Tan joven y con tan solo 17 años, se muestra increíblemente violento, colérico, brutal, morboso, con un mal disimulado apetito por el sufrimiento ajeno. Sin embargo, nada se dejó al azar para transformar en príncipe modelo al sombrío y secreto vástago de Enrique III Julio de Borbón-Condé, el demente, y de Ana-Enriqueta de Baviera-Palatinado-Simmern, la mártir. Sacado a los 7 de entre los faldones de las mujeres, siguió hasta los 15 las enseñanzas de los padres Jesuitas que, desde tres generaciones, forman a los herederos de la Casa de Condé. En su prestigioso Colegio de Clermont, poseía, como todos los internos, una habitación pero no residía en ella y se hacía llevar a clase dos veces al día. Le impartían lecciones de Historia Antigua y geografía, la grandeza de su país y su sitio en el Mundo, el latín, el griego, y algo de física. Nada de deporte, aún menos clases de música. Un secretario tomaba notas en su lugar, con tal de que los deberes no le cansasen ni le aburriesen. De vuelta al palacete del Petit-Luxembourg, donde residía su familia, encontraba prestos para secundarle en sus esfuerzos o para distraerle si así lo deseaba, a dos preceptores jesuitas, un profesor de caligrafía, un profesor de baile y cantidad de oficiales subalternos deseosos de prepararle sus deberes y cálculos. Tantas disposiciones aportaron, sin embargo, pocos frutos; el joven príncipe se encuentra a menudo aquejado de una salud delicada, siendo nervioso, irritable en exceso, y poco dispuesto a la concentración más allá de un momento sobre un mismo tema o materia.

 
Retrato de la Princesa Palatina Ana-Enriqueta de Baviera-Simmern, 5ª Princesa de Condé (1648-1723), la desafortunada consorte de un demente y martirizada madre de un psicópata; obra de Pierre Gobert.


Sus enfermedades y sus deformidades físicas le sirven de excusa para ser perezoso. Tiene los hombros desiguales, y le tuvieron que poner botines especiales ya que el peso de su propio cuerpo tendía a arquearle las piernas.

Se le perdonaban sus exigencias y su malignidad. Sus hermanas y sus criados se dejaban torturar por él sin atreverse a corregirle, sufriendo que les pegase, les escupiera todo tipo de insultos a la cara y que los maltratase tanto física como mentalmente. Tan solo respetaba a su madre, piadosa y dulce, noble en su desgracia, y a Monseñor el príncipe Luis II de Condé, su abuelo.

 
Retrato de Luis II "el Grande" de Borbón, 4º Príncipe de Condé (1621-1686), más conocido como "el Gran Condé" por sus gestas militares, fue el abuelo del Duque de Borbón; obra de Justus Van Egmont.


Si todas aquellas lombrices, que reptan a los pies del Rey Luis XIV, creen que irá en contra de su naturaleza para complacer a los poderosos, se equivocan. Siempre aparece en la corte con una actitud ostensiblemente hostil: se precipita con violencia a través de los salones y cámaras, partiendo a los grupos y asambleas como una proa desgarrando las aguas, sea entrando como saliendo de ellas, con riesgo de darse porrazos contra los que se cruzan en su camino, imparable. El enano ni siquiera tiene figura para comprar el perdón ajeno por su comportamiento incivilizado y exento de cortesía. Considerablemente más pequeño que el más enano de los hombres, aparece gordo sin ser obeso, la cabeza enorme, la faz nada agraciada, afeada y de semblante terrorífico, con un cutis amarillento, de un amarillo lívido, con expresión furiosa e infernal. Con esto, tan contrahecho... que tiene joroba tanto por delante como por detrás. Tan feo es que los cortesanos de Versailles le apodan "el Simio Verde". Tiene una cara que delata sus vicios, y sus maneras son más propias de un convicto que las de un príncipe. Resulta su semblante tan repulsivo, y su carácter tan insufrible, que ninguna dama en su sano juicio, por mucha gloria que conllevase unirse a él, desearía vivir bajo su dependencia. Provocaba el temor y el asco, más que el respeto en sus interlocutores. Dicen que es ciertamente orgulloso, audaz, con ingenio, con lectura, algunos restos de una excelsa educación, de buenas maneras y alguna que otra gracia cuando quiere. Pero la maldad exhala por todos los poros de su cuerpo, como el sudor baña la frente del moribundo, y el mundo no se fía de él. En París, las prostitutas le temen más que la propia sífilis. Insultos y crueles comentarios salen a borbotones de su boca, para divertirse y para complacer su enorme orgullo que no parece tener cabida en su cuerpo. Azota, muerde, araña, gustando mezclar el olor de la sangre con la de sus eyaculaciones. Su ferocidad pasa por ser una virtud de su grandeza, y su cualidad de príncipe de la Sangre le protegen mejor que cualquier coraza. El Rey jamás dejará que arrastren a su yerno ante un tribunal. Que violase o asesinase en plena calle, se daría pronta orden para acallar el asunto y cerrar el caso. Tan solo se enfrentaría a una real reprimenda o a un breve exilio en sus tierras. Cuando el Rey no requiere de su presencia, reside en su castillo de Saint-Maur, donde se estableció a partir de 1694, para huír del agobiante mundillo de Chantilly. Allí reinan golpes, malos tratos, insultos, y hay que acostumbrarse o cambiar de protector...

EL ASESINO

 
Cuadro reproduciendo parcialmente el Hotel de Condé y sus jardines, residencia parisina de los Príncipes de Condé y hoy desaparecido.


De hecho, viola y asesina, no en plena calle, pero si a plena luz del día. Un día, en el burdel de La Chevalier, las complacencias de una putita no parecieron contentarle; sacudió a la chica, propinándole una paliza para reblandecerla y volvió a cabalgarla. Pero la cosa no pareció ir a su gusto; la prostituta tenía el temperamento tan generoso que, en ella, el duque no parecía sentir nada:


-"¡Ah! esto, descarada, de dónde sacas esta gruta en la cual uno se pierde? ¡Tu empleo consiste en calentar y alentar los ardores, y tú los ahogas en una marisma! ¿Sabes tu lo que cuesta el no satisfacerme?"


Y la chica palidece bajo el violento carmín que maquilla sus mejillas: "Mi Señor, por Dios..."

Y el enano, transfigurado en un demonio liliputiense con rictus sardónico, empezó a vomitar insultos mientras ella, que aún no tenía 15 años, le miraba totalmente petrificada. Blasfemando, babeando como un animal rabioso, desgarrando cojines y dispersando las plumas, parecía cual zorro destrozando un gallinero. Ese enano contrahecho, de color limón podrido, el culo al aire bajo su corta camisa, las piernas lívidas, pastosas, el vientre hinchado y los pies como garras, gritó:

-"¡Ningún perdón para las malas obreras! ¡Voy a educarte a mi modo!"

Al Duque de Borbón siempre le gustaba encanallarse en compañía, siempre temeroso de que le diera un patatús ya que solían darle a menudo, y por eso exigía que hubiese gente a su alrededor en sus momentos más íntimos. Así que sus dos comparsas, que andaban trajinando tranquilamente con sus respectivas putillas en los dos divanes dispuestos en los ángulos de la habitación, tuvieron que detenerse y atender a las órdenes del príncipe:

-"¡Agarrad fuertemente a esta señorita! ¡Lo que pienso meterle, al menos, ella lo notará!"

Y el duque metió en la vagina de la chica, prontamente atada de pies y manos a las columnas de la cama, un enorme petardo con la mecha encendida. La desgraciada lo notó tan bien que reventó, aunque le hicieron falta tres largas horas para rendir su último aliento, el vientre reventado y vaciándose de toda su sangre.

Sin inmutarse, el yerno del Rey, encantado de su fechoría sangrienta, regresó a Versailles para acostarse con su deliciosa esposa, festejando al día siguiente su 18º cumpleaños y su primer aniversario de boda. El asunto tuvo una escandalosa repercusión, hasta llegar a oídos del propio monarca...

LA BODA


 
Retrato de Luisa-Francisca de Borbón, Mademoiselle de Nantes, 13ª Duquesa de Borbón (1673-1743), futura 6ª Princesa de Condé, hija natural legitimada del rey Luis XIV y de la marquesa de Montespan.


Los Condé habían apostado y puesto sus esperanzas sobre Luisa-Francisca de Borbón, Mademoiselle de Nantes, hija legitimada del Rey, desde que el Príncipe de Conti se casara con su hermana, Mademoiselle de Blois. Luis III de Borbón tiene entonces 17 años cumplidos; su inclinación por la mala vida es tan notoria que, si se espera demasiado para casarle, acabará por perder toda reputación y el Rey desestimará su candidatura. De este modo, Luis II, Príncipe de Condé, asedia al monarca tan estrechamente como si la salvación del Reino dependiese de su aprobación. Su insistencia, sus buenas maneras, sus halagos, su servilismo dan mucho de que hablar en la corte. Parece que el tiempo en que los príncipes altaneros intentaban desbancar las prerrogativas del Rey, haya pasado a mejor vida... Obviamente, el "Gran Condé" esperaba borrar, mediante este matrimonio, la mala impresión que el recuerdo de la Fronda ha dejado un poso amargo en el ánimo del Rey.

La prometida mira asombrada al hombre con el cual le acaban de casar. El Duque Luis III de Borbón bizquea de un ojo y, bajo el otro, una enorme verruga peluda ha aparecido. De asco, la joven princesa se sobresalta, soltando la mano del marido. En el gesto, cae de su 4º dedo el anillo de oro cincelado, se desliza, cae en la alfombra y rueda sobre el pavimento de mármol de la capilla. Los murmullos estallan entre los presentes. Sacerdotes y servidores se precipitan sobre la alianza cual halcones sobre su presa. Luis III retoma la mano furtiva y, deslizando sus dedos hasta la muñeca, más arriba aún, bajo las mangas de encajes, pellizca el brazo de la novia hasta amoratarlo. Luisa-Francisca intenta apartarse sin llamar demasiado la atención de los demás; pero él la retiene con fuerza. Enormes lágrimas en sus ojos, la princesa se muerde los labios en un intento para no gritar de dolor. Luis III, con un rictus en los labios, de su mano derecha le pasa el anillo.

 
Retrato del Rey Luis XIV de Francia y de Navarra (1638-1715), en un grabado coloreado de finales del siglo XVII.


La noche de bodas no será más que una comedia. La flamante Duquesa de Borbón aún es una chiquilla, una niña. Tras la ceremonia religiosa, todo el mundo tiene que asistir a un concierto y, luego, asistir a la Cena del Rey. Se ha dado orden que no se consuma el matrimonio inmediatamente: habrá que esperar a que la hija del Rey cumpla sus 13 años, a menos que sus primeras menstruaciones aparezcan antes de lo esperado. Desflorar a una cría no es nada, pero someter su cuerpo a los rigores del sexo antes de que pueda procrear, la dejarían estéril. Se recomienda al novio la abstinencia. El duque se desnudará en el salón del Gran Apartamento, al final de la galería. Su Majestad le entrega la camisa de dormir y, de pasada, constata con estupor sus deformidades. De acuerdo con su nuera, la Delfina, el Rey y ella llevan a los novios hasta la cama nupcial. Se echan las cortinas, se cierran las puertas para, enseguida, reabrirlas, sacar a los recién casados del nido y llevarlos, cada uno por su lado, a sus respectivos aposentos.

La unión no se consumaría hasta 1686, pero una epidemia de viruelas hace estragos entre cortesanos y príncipes. No pudiendo llevarse a la Princesa de Conti, la Muerte se venga llevándose a Luis-Armando I de Borbón, Príncipe de Conti. A punto de fallecer estuvo también la Duquesa de Borbón, contagiada de viruelas. Para evitar cualquier contagio, su marido rehuye su habitación y no se quita jamás el pañuelo que aprieta bajo sus narices. Durante el día sale de cacería para combatir el contagio con el aire puro y el esfuerzo físico. Es su abuelo quien cuidará de ella, y quien caerá víctima de viruelas... La Duquesa de Borbón escapará de las garras de la Muerte.

MILITAR Y CORNUDO

 
Retrato de Luis III de Borbón-Condé, 13º Duque de Borbón (1668-1710); obra de H. Rigaud.


Luis III de Borbón se distinguirá durante las batallas de la Liga de Augsburgo, y en particular en Steenkerque y en Neerwinden.

 
Retrato de Francisco-Luis de Borbón, 4º Príncipe de Contí (1664-1709), primo del Duque de Borbón y amante de su esposa, según H. Rigaud.


En 1692, en la batalla de Steenkerque, da muestras de valía: es él quien dispondrá las tropas en orden de batalla, contribuyendo al éxito de las tropas del Mariscal-Duque de Luxemburgo. Pese a esa mención, y a su retorno a Versailles, los honores de la victoria honran a su primo, el Príncipe de Conti. Éste tiene a todas las damas a sus pies, incluída la esposa de Luis III de Borbón. Celoso, este último deja preñada, año tras año, a su esposa para disuadirla de tener amantes. Los rumores circulan... Francisco-Luis de Borbón-Conti parece haber obtenido algún que otro encuentro con la Duquesa de Borbón. Dado que no puede capturarle y someterle a tormento, ordena a sus numerosos espías que le sigan de cerca noche y día...

LA MUERTE

 
Retrato del Gran Delfín Luis de Francia (1661-1711); obra de H. Rigaud.


Luis III poseía todas las cualidades necesarias para dejarle entrever su porvenir y el de sus hijos, en la mayor de las esperanzas: el rango, el genio militar, el gusto por los asuntos públicos... Su esposa decidió entonces acercarle al Delfín. Poco a poco, parecía dibujarse la figura del próximo reinado, y sonreír a los Condé. Luisa-Francisca pensaba gobernar al Delfín y, gracias a esa influencia, su marido podría hacerse con el control de los ejércitos y del Estado. Era, desde luego, contar sin la Parca.

Desde hacía dos años, un tumor venía devorándole el cerebro, provocándole insufribles e indescriptibles migrañas oftálmicas hasta el punto de querer arrancarse los ojos. Perdió gusto por sus bacanales subidas de tono, y cada vez parecía menguar su razonamiento. Durante un tiempo, para contentar a sus médicos, se avino a tomar únicamente leche de vaca, cinco veces al día, y un día a la semana leche de burra. Pero se asqueó a fuerza de vómitos y volvió a sus comidas habituales.

 
Grabado del siglo XVIII reproduciendo el Pont-Neuf o Puente Nuevo de París, dominado por la estátua ecuestre del rey Enrique IV.


Fallecería en pleno carnaval, haciendo horribles muecas, mientras cruzaba el Pont-Neuf en su carroza, el 12 de marzo de 1710*. Un año atrás, su demente padre había pasado a mejor vida, convirtiéndole en el 6º príncipe de Condé. Viuda la Duquesa de Borbón, se encuentra finalmente libre y con ganas de llevar adelante sus intrigas para alcanzar el poder a través de su hijo y heredero.

(*)_Distintas fuentes dan distintas fechas de su fallecimiento. Unas lo sitúan el 12 de marzo, otras el 4 de mayo o el 11 de octubre.