domingo, 25 de enero de 2015

LA ORDEN DE MALTA: Sus Grandes Maestres y su Historia

GRANDES MAESTRES DE LA ORDEN DE MALTA



Cronología de los mandatos de los Grandes Maestres de la Soberana Orden Militar de Malta.

Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Jerusalén, Palestina

-Gérard de Martigues, 1er Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén de 1099 a 1120

-Raymond Du Puy, 2º Gran Maestre de 1120 a 1160

-Auger de Balben, 3er Gran Maestre de 1160 a 1162

-Arnaud de Comps, 4º Gran Maestre de 1163 a 1163

-Gilbert d'Assailly, 5º Gran Maestre de 1163 a 1170

-Cast de Murols, 6º Gran Maestre de 1170 a 1172

-Gérard Joubert de Siria, 7º Gran Maestre de 1172 a 1177

-Roger de Moulins, 8º Gran Maestre de 1177 a 1187


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Margat


-Ermengard d'Asp, 9º Gran Maestre de 1188 a 1190

-Garnier de Naplous, 10º Gran Maestre de 1190 a 1192

-Geoffrey de Donjon, 11º Gran Maestre de 1193 a 1202

-Alfonso de Portugal, 12º Gran Maestre de 1203 a 1206


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Acre


-Geoffrey Le Rat, 13º Gran Maestre de 1206 a 1207

-Garin de Montaigu, 14º Gran Maestre de 1207 a 1227

-Bertrand de Théssy, 15º Gran Maestre de 1228 a 1230

-Guérin Lebrun, 16º Gran Maestre de 1231 a 1236

-Bertrand de Comps, 17º Gran Maestre de 1236 a 1239

-Pierre de Ville-Bride, 18º Gran Maestre de 1240 a 1242

-Guillaume de Châteauneuf, 19º Gran Maestre de 1242 a 1258

-Hugues de Revel, 20º Gran Maestre de 1258 a 1277

-Nicolas de Lorgne, 21º Gran Maestre de 1277 a 1283


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Acre y en Chipre


-Jean de Villiers, 22º Gran Maestre de 1285 a 1293


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Chipre


-Odon de Pins, 23º Gran Maestre de 1294 a 1296

-Guillaume de Villaret, 24º Gran Maestre de 1296 a 1304


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Chipre y en Rodas


-Foulques de Villaret, 25º Gran Maestre de 1305 a 1319


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Rodas


-Hélion de Villeneuve, 26º Gran Maestre de 1319 a 1346

-Dieudonné de Gozon, 27º Gran Maestre de 1346 a 1353

-Pierre de Corneillan, 28º Gran Maestre de 1353 a 1355

-Roger de Pins, 29º Gran Maestre de 1355 a 1365

-Raymond Béranger, 30º Gran Maestre de 1365 a 1374

-Robert de Juilly, 31º Gran Maestre de 1374 a 1377

-Juan Fernández de Heredia, 32º Gran Maestre de 1377 a 1396


El "Anti-Gran Maestre" / en Italia


-Riccardo Carraciolo, 33º Gran Maestre de 1383 a 1395


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Rodas


-Philibert de Naillac, 34º Gran Maestre de 1396 a 1421

-Antoni de Fluvià, 35º Gran Maestre de 1421 a 1437

-Jean Bonpar de Lastic, 36º Gran Maestre de 1437 a 1454

-Jacques de Milly, 37º Gran Maestre de 1454 a 1461

-Pedro Ramón Zacosta, 38º Gran Maestre de 1461 a 1467

-Gian Battista degli Orsini, 39º Gran Maestre de 1467 a 1476

-Pierre d'Aubusson, 40º Gran Maestre de 1476 a 1503

-Émery d'Amboise, 41º Gran Maestre de 1503 a 1512

-Guy de Blanchefort, 42º Gran Maestre de 1512 a 1513

-Fabrice del Carretto, 43º Gran Maestre de 1513 a 1521


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Rodas y en Malta


-Philippe Villiers de L' Isle-Adam, 44º Gran Maestre de 1521 a 1534


Grandes Maestres de la Orden de San Juan de Jerusalén / en Malta

Soberana Orden Militar de Malta


-Pierre Du Pont, 45º Gran Maestre de 1534 a 1535

-Didier de Tholon de Saint-Jaille, 46º Gran Maestre de 1535 a 1536

-Juan de Omedes y Coscón, 47º Gran Maestre de 1536 a 1553

-Claude de La Sengle, 48º Gran Maestre de 1553 a 1557

-Jean Parisot de La Valette, 49º Gran Maestre de 1557 a 1568

-Pietro Giochi del Monte San Savino, 50º Gran Maestre de 1568 a 1572

-Jean L' Evêsque de La Cassière, 51º Gran Maestre de 1572 a 1581

-Hugues Loubenx de Verdale, 52º Gran Maestre de 1582 a 1595

-Martín Garcés, 53º Gran Maestre de 1595 a 1601

-Alof de Wignacourt, 54º Gran Maestre de 1601 a 1622

-Luis Méndez de Vasconcellos, 55º Gran Maestre de 1622 a 1623

-Antoine de Paule, 56º Gran Maestre de 1623 a 1636

-Jean de Lascaris Castellar, 57º Gran Maestre de 1636 a 1657

-Martín de Redín y Cruzat, 58º Gran Maestre de 1657 a 1660

-Anne de Clermont de Chaste-Gessan, 59º Gran Maestre de 1660 a 1660

-Rafael Cotoner y de Oleza, 60º Gran Maestre de 1660 a 1663

-Nicolás Cotoner, 61º Gran Maestre de 1663 a 1680

-Gregorio Caraffa, 62º Gran Maestre de 1680 a 1690

-Adrien de Wignacourt, 63º Gran Maestre de 1690 a 1697

-Ramón Perrellós y Rocafull, 64º Gran Maestre de 1697 a 1720

-Marc Antonio Zondadari, 65º Gran Maestre de 1720 a 1722

-Antonio Manoel de Vilhena, 66º Gran Maestre de 1722 a 1736

-Ramón Despuig y Martínez de Marcilla, 67º Gran Maestre de 1736 a 1741

-Manuel Pinto de Fonseca, 68º Gran Maestre de 1741 a 1773

-Francisco Ximenez de Texada, 69º Gran Maestre de 1773 a 1775

-Emmanuel de Rohan-Polduc, 70º Gran Maestre de 1775 a 1797

-Ferdinand von Hompesch zu Bolheim, 71º Gran Maestre de 1797 a 1798

-Pablo I de Rusia, 72º Gran Maestre de 1798 a 1801

-Giovanni Battista Tommasi, 73º Gran Maestre de 1803 a 1805

 

Un poco de historia




La Orden de San Juan de Jerusalén, más conocida como "de Malta" o bajo las siglas de S.O.M.M. (Soberana Orden Militar de Malta) nace alrededor del año 1048, fruto de un permiso obtenido por mercaderes de la antigua república costera de Amalfi (Italia) del califato egipcio, que consistía en poder edificar en Jerusalén una iglesia, un convento y un hospital para asistir a los peregrinos de cualquier parte del mundo sin distinciones de raza y fe. Cuando la Orden de San Juan de Jerusalén, comunidad monástica a cargo del hospital de peregrinos, se independiza bajo la dirección de su fundador Fray Gérard de Martigues, 1er Gran Maestre beatificado, ésta recibe la aprobación del pontífice Pascual II mediante bula fundacional del 15 de febrero de 1113, poniédola bajo la tutela de la Santa Sede y con derecho a elegir libremente a sus superiores sin interferencia alguna de autoridades laicas o religiosas. Todos sus miembros, llamados caballeros, eran en principio religiosos que, para ingresar en la orden, debían observar los votos de pobreza, obediencia y castidad.

 
Cruz de Malta de ocho puntas o Cruz de San Juan de Jerusalén, llevada habitualmente por los caballeros de la orden.


Tras la constitución del reino de Jerusalén, la orden tuvo que asumir la defensa militar de enfermos, peregrinos y territorios conquistados por los caballeros cruzados a los musulmanes, sumándose asi a su misión hospitalaria el deber de defender la fe cristiana. Posteriormente, la Orden de San Juan de Jerusalén adoptó la cruz blanca de ocho puntas que cosían los caballeros sobre sus mantos negros.

Al perderse el último baluarte cristiano en Tierra Santa en 1291, la orden se mudó y estableció primero en Chipre, luego en la Isla de Rodas en 1310. Por entonces, se hizo imperativa la organización de una fuerza naval capaz de hacer frente a los ataques de los califas y defender la Cristiandad, por lo que la orden se dotó de una poderosa flota que acabó por ser la base de su soberanía internacional. A partir del siglo XIV, se formaron siete grupos en el seno de la orden para reagrupar en cada uno a los caballeros de distinta procedencia idiomática, formándose un octavo en 1492 con los que venían de Castilla y Portugal, que se separaban así del grupo de Aragón y Navarra. Cada grupo o 'lengua' comprendía prioratos, grandes prioratos, bailiajes y encomiendas propias.

 
Retrato del Rey-Emperador Carlos V de Austria (1500-1558), Emperador Romano Germánico, Rey de las Españas y de las Indias, Rey de Nápoles, de Sicilia y de Cerdeña, Duque de Milán, Duque titular de Borgoña, Conde de Flandes, de Hainaut y de Holanda, Soberano de los Países-Bajos; retrato según Jakob Seissenegger en 1530.
 
 
1565: el asedio otomano a la Isla de Malta, defendida por el Gran Maestre Jean Parisot de La Valette.
 
 
1571: la batalla naval de Lepanto, que supuso la aniquilación del poderío naval del Imperio Otomano en el Mar Mediterráneo.
 
 
Tras el asedio por parte del sultán otomano Solimán "el Magnífico" de la Isla de Rodas, la orden tuvo que rendirse en 1523 y abandonar la isla, quedándose sin sede territorial desde el cual operar hasta que, en 1530, el emperador Carlos V le cedió la Isla de Malta para que allí se instalara nuevamente. En aquellos años, se estableció que la orden sería neutral en los conflictos entre naciones cristianas. En 1565, un nuevo asedio turco de 3 meses no pudo, esta vez, vencer a los caballeros conducidos por el Gran Maestre Jean de La Valette. En 1571, con la batalla naval de Lepanto, en la que la potente flota de la orden participó activamente, las fuerzas cristianas pudieron aniquilar definitivamente el poderío naval otomano que siempre amenazaba las costas mediterráneas.

 
Retrato de Fra Giovanni Battista Tommasi (1731-1805), LXXIIIº Gran Maestre de la Orden de San Juan de Jerusalén o Soberana Orden Militar de Malta entre 1803 y 1805.
 
 
El Gran Maestre Fra Emmanuel de Rohan-Polduc acompañado por los capellanes y caballeros de la Orden de Malta, según una pintura de Antoine de Favray. / Abajo, representación del Gran Maestre rodeado por los oficiales militares de la Orden de Malta.
 
 
 
La Orden de Malta siguió su curso hasta que en 1798, Napoleón Bonaparte ocupó la isla aprovechando la campaña de Egipto, dado su alto valor estratégico. Los caballeros, condenados a la pasividad por su promesa de no alzar las armas contra otros cristianos, tuvieron que abandonar Malta y refugiarse en la península Itálica. Pese al Tratado de Amiens, firmado en 1802, que reconocía los derechos de la Orden de Malta sobre la isla, sus caballeros nunca pudieron volver jamás a Valetta, por lo que sus nuevas sedes se establecieron sucesivamente en Messina, Catania y Ferrara hasta que, en 1834, fue definitivamente acogida en Roma con garantía de extraterritorialidad para su Palacio y su Villa Magistral.

sábado, 24 de enero de 2015

Cita de la Semana



"Hacemos el idiota para complacer a los idiotas; y sin darnos cuenta acabamos convirtiéndonos en idiotas."

Frase de: Henri de Montherlant (1895-1972), escritor y dramaturgo.

miércoles, 21 de enero de 2015

CARLOS IV, ¿El último Borbón Español legítimo?

LA DINASTÍA BORBÓN SE EXTINGUIÓ EN 1819
 
 

Según el autor de "Bastardos y Borbones", José María Zavala, la dinastía de los Borbones Españoles se extinguió el 20 de enero de 1819 en Roma. Ésa es la fecha de defunción de Carlos IV, Rey de las Españas y de las Indias, nieto de Felipe V, hijo de Carlos III. Fernando VII, el "Rey Felón" y supuesto hijo y sucesor de Carlos IV en el trono de las Españas, sabía de sobras que su padre no era tal, pero no era el único en saber ese peligroso secreto de Estado.

 
Retrato de Maria-Luisa de Parma, Reina de las Españas y de las Indias (1751-1819); según Francisco de Goya.


El confesor de la adúltera y exiliada ex Reina Maria-Luisa de Parma, madre de Fernando VII, Fray Juan de Almaraz, sabía de muy buena tinta cual era el origen espúrio del monarca y de sus hermanos, y así lo dejó constar en un documento que él mismo escribió y rubricó un 8 de enero de 1819, con la advertencia de "Debe quedar cerrado". En ese documento, afirmaba que seis días antes la reina le había confesado que ninguno de sus 14 hijos eran fruto del legítimo matrimonio con su primo el rey Carlos IV, sino de otros hombres, y que esa confesión la había hecho en el umbral de la muerte para obtener el descanso de su alma y que Dios la perdonase.

 
Retrato de la Familia de Carlos IV, en 1800, según Francisco de Goya.


En ese documento que Fray Juan de Almaraz había escrito, juró imberbum sacerdotis que la confesión de Maria-Luisa de Parma fue así de contundente en su lecho de muerte, y que "ninguno, ninguno" de los 14 infantes nacidos del vientre de la ex reina eran hijos legítimos de Carlos IV. Para colmo, el testamento de Maria-Luisa dejaba claro sus sentimientos: nada para su marido ni para sus hijos; lo dejaba todo a su amante Manuel de Godoy, Príncipe de Bassano, instituído heredero universal suyo, padre de al menos cuatro de sus hijos, y mandaba que Fernando VII pagase 4.000 duros a Fray Juan de Almaraz, su confesor y depositario del más escandaloso secreto dinástico conocido hasta ahora.

 
Retrato de Carlos IV de Borbón y Sajonia, Rey de las Españas y de las Indias (1748-1819), según José de Madrazo, 1825.


Maria-Luisa de Parma falleció el 2 de enero de 1819. Carlos IV, su viudo, hizo un último gesto: mandó anular el testamento de la finada y, días después, estiró la pata.

Fernando VII se negó a ejecutar el pago de los 4.000 duros a favor del confesor real y éste, tan falto de recursos como enojado, se vio en la obligación de reclamarle la cantidad prometida acompañando su requerimiento con la amenaza velada de ser depositario de un secreto que pondría en entredicho su legitimidad, y que podía ser publicado si no pagaba.

 
Retrato de Fernando VII, Rey de las Españas (1784-1833); según Vicente López Portaña.


En 1827, ocho años después de la muerte de sus padres, Fernando VII conocedor del peligroso escrito del confesor real que cuestionaba su legitimidad, movió ficha y dio orden para que el sacerdote fuera secuestrado en Roma, trasladado secretamente a España y encarcelado de por vida en el Castillo de Peñíscola.

Durante siete años, el anciano confesor se vio encerrado en una celda a cal y canto, con la expresa prohibición de que sus carceleros entablasen conversación alguna con él. Incomunicado y olvidado en su mazmorra de Peñíscola, como el Abate Faria de "El Conde de Montecristo", tan solo consiguió salir de la cárcel al morir Fernando VII en 1833, y gracias a un indulto real firmado durante la regencia de Maria-Cristina. Liberado, fallecería en 1837. En cuanto al documento que había escrito, éste fue confiscado al confesor que le atendió en su lecho de muerte y, poco después, fue a parar a los archivos del Ministerio de Justicia, y depositado en un sobre en el que se había escrito "Reservadísimo", y sobre el cual ya nunca más se supo hasta que historiadores como Juan Balansó y José María Zavala lo desempolvaron de casualidad . Nunca fue divulgado, pese a que ésa fue la última voluntad de la reina Maria-Luisa de Parma transmitida al fraile-confesor.



¿Esta confesión in articulo mortis de la ex Reina Maria-Luisa puede, en cierto modo, explicar el patético episodio de Bayona, en el que Fernando es obligado por Napoleón a renunciar en favor de su destronado padre y que éste cediera la corona española al emperador de los Franceses? De sobras era sabido el odio y desprecio que sentían los ex Reyes por su hijo y viceversa desde hacía tiempo.

 
Retrato de Manuel de Godoy y Álvarez de Faria, Príncipe de La Paz, Príncipe de Bassano (1767-1851), con el uniforme de Guardia-de-Corps.


Por otro lado, apuntemos que el noble extremeño Manuel de Godoy llegó a la corte de Madrid en 1784, siendo admitido por Carlos III en la Guardia-de-Corps, donde servía su hermano Luis, y que los entonces Príncipes de Asturias (Carlos y Maria-Luisa) se fijaron en él y le abrieron las puertas de sus aposentos. Que en octubre de ese mismo año, nació el Infante Fernando, que tantos disgustos ocasionaría a sus padres. Que antes de que apareciera el apuesto extremeño en escena, la entonces consorte del heredero de Carlos III ya tenía romances adúlteros con otros vigorosos machos y que, incluso durante la privanza de Godoy, ésta no desdeñó acoger en su cama a un tal Mallo, que cubrió de regalos y joyas para provocar los celos del extremeño encaprichado con Pepita Tudó. No olvidemos a otro apuesto Casanova, de apellido ilustre como Pimentel, que "amaba" tanto a Maria-Luisa como a Cayetana de Alba, eternas rivales hasta en asuntos de alcoba. Los amantes de la reina fueron muchos, tanto como los embarazos que tuvo: 14 retoños y 10 abortos. Si 4 de ellos son atribuibles a Godoy, ¿de quienes fueron los 20 restantes?

domingo, 18 de enero de 2015

Anécdotas Históricas -263-



La Marquesa Viuda d'Amblimont, dama procedente de la alta burguesía financiera ennoblecida, muy rica, poseedora de grandes bienes y teniendo a su servicio un gran número de sirvientes, pasaba por ser una mujer extremadamente avara, a decir de su nieta que, además, la describía cruelmente como "una vieja yegua grande y agriada". Sin embargo, cuando su hijo se casó en 1754, le hizo un regalo de boda que consistía en: 18.000 libras en dinero contante y sonante, alojamiento, aprovisionamiento y mantenimiento para él y su flamante esposa.

Cuando en un momento dado su nieta Stéphanie, futura Condesa de Lage de Volude, vino a verla para reprocharle su falta total de generosidad con su familia, la vieja marquesa exclamó sin maneras:

-"¡Mi marido me ha arruinado demasiado y en cuanto a la nobleza y los D'Amblimont, estoy hasta la coronilla!"

Anécdota de: Marguerite Michel de La Motte, Dama de Saint-Fort, 2ª Marquesa d'Amblimont (1698-1780) y de Stephanie Béatrix Renart de Fuchsamberg d'Amblimont, Condesa de Lage de Volude (1764-1842).

MARY DE TECK, loca por las joyas ajenas


MARY DE TECK & LAS JOYAS RUSAS

 


 

Un turbio asunto de estafa familiar en Buckingham Palace

La reina Mary de Teck (1867-1953), consorte del rey Jorge V de Gran-Bretaña e Irlanda, tuvo una infancia marcada por grandes carencias pecuniarias gracias a un padre frívolo y a una madre manirrota que dilapidaron su fortuna.

De aquellos años como "pariente pobre" del Gotha Europeo, la reina Mary había adquirido una fobia enfermiza a la pobreza. Incluso casada con Jorge V, su nuevo estatus de reina consorte y la fortuna de aquél no consiguieron vencer su miedo. Para ella, todos los medios eran válidos con tal de hacerse aún más rica y, a ese comportamiento obsesivo se unió una cualidad muy fea: la racanería.

A lo largo de su vida como soberana consorte, se dedicó a acumular todo tipo de tesoros que pudiesen salvaguardarla de la pobreza: servicios de plata, cuadros, obras de arte y, sobretodo, joyas.

Cuando en muchas ocasiones era recibida por las familias de la rancia aristocracia británica, éstos se veían en la obligación de esconder todos los objetos valiosos que pudieran atraer su atención o provocar su admiración. Y es que ya estaba en boca de toda la alta sociedad el estiloso modo que tenía la reina Mary para conseguir que, aquello que le agradaba, le fuera ofrecido amablemente. Sabía cómo hacerse con cuadros, joyas u objetos: se pasmaba, se extasiaba de tal manera que sus propietarios, entre presionados y queriendo congraciarse a la reina, se veían casi obligados a regalárselos.


Las Joyas Rusas & la Reina Cleptómana

 

A la muerte de la Emperatriz Viuda Maria Feodorovna de Rusia (1928), su importante colección de joyas fue puesta en venta por sus hijas las grandes duquesas Xenia y Olga Aleksandrovna. Éstas, que tenían la reputación de no saberse manejar muy bien en los negocios, cometieron el craso error de dejar que la reina Mary se ofreciese, como quien no quiere la cosa, de intermediaria en las transacciones.

Una estimación de 350,000 Libras Esterlinas fue presentada por entonces, pero el resultado que habría permitido a las dos hermanas vivir holgadamente hasta el final de sus vidas no pareció concretarse. Tan solo se les dio un tercio de la cantidad estimada!

Ante la extrañeza de las grandes duquesas en el momento de percibir la irrisoria suma de dinero, la reina Mary les explicó que la venta de las alhajas había ido mal.

Tras el deceso de la reina Mary en 1953, el grueso de sus joyas personales fueron legadas a su nieta la reina Elizabeth II, su principal heredera. Otras pocas fueron a parar a la hermana de la soberana, la Princesa Margaret, Condesa de Snowdon que, posteriormente fueron vendidas por sus hijos tras su fallecimiento.

Al producirse la muerte de la gran duquesa Olga de Rusia (1960), sus hijos descubrieron finalmente la verdad. La reina Mary de Teck había metido mano en aquellas suntuosas alhajas imperiales y escogido las piezas que más le gustaban. Dicho de otro modo, la esposa de Jorge V se había servido y apropiado indebidamente de aquellas alhajas sin desembolsar un solo penique!

 
 

Entre aquel botín que representaban las alhajas de la penúltima zarina de Todas las Rusias, destacaba una hermosa diadema de diamantes y perlas que había pertenecido a la gran duquesa Maria Pavlovna (1854-1920), esposa del gran duque Vladimir de Rusia, nacida princesa de Mecklenburg-Schwerin.

Tihon y Guri Kulikovsky, los hijos de la gran duquesa Olga que descubrieron el pastel, no se quedaron de brazos cruzados y se dirigieron directamente a la reina Elizabeth II para que saldara la deuda de su abuela cleptómana.



Tras consultar con sus abogados, Elizabeth II satisfizo rápidamente la cuantía exigida por los hijos de la gran duquesa estafada.

Habían pasado 33 años desde la defunción de la gran duquesa Olga, pero Elizabeth II no quería separarse de su diadema preferida, y prefirió pagar las alhajas al precio actualizado antes que devolverla a sus hijos.

Cita de la Semana



"Para escapar de su miserable suerte, el pueblo tiene tres caminos: dos imaginarios y uno real. Los dos primeros son la taberna y la iglesia. El tercero es la revolución social.

Frase de: Príncipe Mikhail Aleksandrovich Bakunin (1814-1876), filósofo y teórico del anarquismo.

miércoles, 14 de enero de 2015

CURIOSIDADES -173-

"Parlamento Climatizado"



Durante el verano de 1620, en Londres, el genial físico holandés Cornelis Jacobszoon Drebbel (1572-1633), ante el rey Jacobo I de Inglaterra, de su corte, de los lores y de los parlamentarios atónitos, consiguió enfriar el aire ambiente de Westminster Hall, entonces la sala cubierta más grande del reino británico.
Por desgracia, al no dejar escrito su sorprendente "invento", Drebbel se quedó sin el título de inventor de la climatización. Un año después, en 1621, inventó el termómetro que lleva su nombre.

domingo, 11 de enero de 2015

CURIOSIDADES -172-

"Pene Real Defectuoso"



El Rey Enrique II de Francia (1519-1559), nació con un defecto de fabricación que hizo creer que le afectaría en el momento de la procreación. En efecto, el soberano padecía lo que su médico personal, el doctor Jean Fernel, calificó de hipospadias peneana. Eso quería decir que, en vez de que la uretra llegase hasta la punta del prepucio como sería lo normal, la suya desembocaba en la parte inferior y a medio camino entre su escroto y la punta de su miembro viril; esto hacía que en vez de orinar o eyacular por el conducto habitual, lo hiciera por ese canal defectuoso. En consecuencia, el médico le aconsejó al rey que practicase el coitus more ferarum con su consorte para que tuviera más probabilidades de fecundarla. La expresión latina se refería más exactamente a una postura sexual hoy conocida como "el estilo perro" (doggy style) y que imitaba a los animales en el coito.


 
Ilustración de 3 tipos de hipospadias.
 
 
Ilustración sobre la postura sexual "Estilo Perro".
 

En realidad, Enrique II no tuvo problemas para engendrar. Su aventura amorosa con una italiana llamada Filippa Duci, en octubre de 1537, produjo una bastarda nacida un 25 de julio de 1538: Diana de Francia. Pero con su esposa Catalina de Médicis, con la que se casó en 1536, no consiguió tener su primer hijo hasta el año 1544. Durante esos años de inquietante esterilidad por parte de la reina, Enrique II se sometió a una pequeña intervención quirúrgica para corregir su hipospadias, con tal de mejorar sus expectativas como procreador.

Anécdotas Históricas -262-



El Mariscal-Duque de Duras tenía la reputación de ser uno de los hombres más honestos y auténticos de su tiempo, y digo esto porque se caracterizaba por no andarse por las ramas para decir cuatro verdades.

Cuando el presuntuoso y lerdo Mariscal-Duque de Villeroy se preparaba a partir para sustituir al Mariscal Nicolas de Catinat al frente del ejército de Italia, a principios de la Guerra de Sucesión Española, todos los cortesanos, viéndole en el zénit del favor real, se dieron de codazos para felicitarle y augurarle el mayor de los éxitos. El lúcido Mariscal-Duque de Duras, encontrándose con Villeroy rodeado y halagado por esos mediocres lameculos, dio la nota discordante al soltarle, no sin razón:

-"Yo esperaré vuestro regreso para haceros un cumplido."

Y nunca tuvo que hacerlo.

 
Retrato de François de Neufville, 2º Duque de Villeroy, Mariscal & Par de Francia (1644-1730).


Villeroy fracasó estrepitosamente ante los Imperiales del Príncipe Eugenio en Chiari (1701) y, para colmo de males, caería luego prisionero de éste en febrero de 1702 tras perder en la batalla de Cremona. Su mala suerte, por no decir su incapacidad, hizo la fortuna de los cancioneros parisinos, siempre prestos a burlarse de él. Gracias a un intercambio de prisioneros con los Imperiales, el mariscal sería liberado en 1704.

Anécdota de: Jacques-Henri I de Durfort, 1er. Duque de Duras, Mariscal & Par de Francia (1625-1704).

viernes, 9 de enero de 2015

Cita de la Semana



"La necedad extrema no está reñida con el orgullo."

Frase de: Louis de Rouvroy, 2º Duque de Saint-Simon (1675-1755), militar, cortesano, diplomático, escritor y memorialista.

domingo, 4 de enero de 2015

CURIOSIDADES -171-

"El Primer Amor de Un Rey"

 
Retrato del Rey Luis XIII de Francia y de Navarra (1601-1643); según Frans Pourbus II, en 1620.


Cuando el rey Luis XIII de Francia conoce al futuro Duque de Luynes, tiene 10 años. De sobras se conoce la historia: Charles d'Albert de Luynes se interesa por la caza y las aves que fascinan al rey-niño. Cuenta entonces 34 años. El joven monarca se encapricha y no quiere separarse de él. Son inseparables. Sus habitaciones comunican por una escalera interior, al abrigo de las miradas de los cortesanos. Que tuvieran relaciones sensuales (o sexuales?), no cabe duda. Luynes, como su lejano sucesor el Marqués de Cinq-Mars, es heterosexual. Pero no alcanzamos a medir hoy la precocidad de los niños en un siglo en que se muere joven, y sobretodo lo que podía representar de primordial ser "escogido" por el príncipe.

 
Retrato de Charles d'Albert, Marqués y 1er. Duque de Luynes (1578-1621), Gran Halconero y Condestable de Francia; según Frans Pourbus II.


Luis XIII detestaba el universo femenino. Por el contrario, muy ligado a su padre el rey Enrique IV, cuyo asesinato le deja tempranamente marcado, se complace en el mundo masculino, tranquilizador, con la virilidad de los olores fuertes (cuadras, caballos, cuero, brutales emanaciones corporales de los criados), y en una especie de masoquismo también, que le llevan a sus cinco años a "jugar" con un soldado llamado Descluzeaux, gustando de su contacto físico. Luynes compartió la cama de Luis XIII cuando éste apenas tenía 13 años de edad. Es también Luynes quien obligó al rey de casi 20, a consumar un matrimonio celebrado seis años atrás.

 
Retrato de Doña Ana de Austria, Infanta de España, Reina consorte de Francia y de Navarra (1601-1666), vistiendo luto por la muerte de su padre Felipe III; según Frans Pourbus II, en 1621.


Luis XIII tuvo hijos de Ana de Austria y se mostró ciertamente orgulloso de haber dado el paso hacia la heterosexualidad pero, en lo que atañe el amor, jamás lo sintió por ella ni por ninguna otra y si por el Duque de Luynes, hasta la muerte de éste, y escondió magistralmente su dolor entonces. Su amor por él había durado una década.

 
Retrato de María de Médicis, Reina Viuda de Francia y de Navarra (1573-1642); según una miniatura sobre pergamino de Frans Pourbus II.


Su odiosa y egoísta madre, María de Médicis, no conoció (a excepción de su real esposo Enrique IV) más que los placeres de Lesbos con su confidente de siempre: Leonora Dori Galigaï, esa misma que casó con Concino Concini, del que se decía que evitaba siempre el contacto con las mujeres.

sábado, 3 de enero de 2015

LA ORDEN DEL TOISÓN DE ORO: breve historia


LA ORDEN DEL TOISON DE ORO



Su creación y motivos

La orden del Toisón de Oro o del Vellocino de Oro, es una orden de caballería que en otros tiempos fue de las más prestigiosas fundada en la ciudad belga de Brujas, el 10 de enero de 1430, por el príncipe capetiano (de la Casa de Valois) Felipe III "el Bueno", Duque de Borgoña y Conde de Flandes. La fundación de dicha orden caballeresca se produjo en el momento del matrimonio del duque con la Infanta Isabel de Portugal.

 
Retrato de Felipe III "El Bueno", Duque de Borgoña (1396-1467).
 
 


La orden estaba destinada a producir un acercamiento de la nobleza burgunda entorno a Felipe III "el Bueno" y permitirle honrar a sus más leales servidores y amigos. El primer caballero de los 24 en ser honrado con su ingreso en la orden fue Guillaume de Vienne, siguiéndole Regnier Pot y Jean de Roubaix.

Aunque dedicada a la gloria de Dios y a la defensa de la religión cristiana, la orden se inspira claramente en la mítica aventura de Jasón y los argonautas quienes se hicieron con el preciado vellocino de oro de un carnero con cualidades mágicas, lo que no deja de ser chocante el maridaje de un símbolo pagano (el vellocino áureo del carnero) con el patronato del mártir San Andrés. De hecho, la insignia de la orden es el vellocino de oro rescatado por Jasón y cuelga del gran collar cuyos eslabones están formados por piedras de fuego, de las cuales emergen llamas, y por pedernales estilizados para formar la letra "B" (de Borgoña) alternados. Estos símbolos ilustran la divisa de la orden: Ante Ferit Quam Flamma Micet (golpea antes de que la llama prenda).

 
Fotografías del gran collar y del colgante de la Orden del Toisón de Oro.
 
 


Por otro lado, otras fuentes indican que la orden se creó con el objeto de recordar la gran batalla en la que el israelita Gedeón ganó a los Madianitas defendiendo a la Iglesia de Dios (y en cuyo nombre sacrificó un carnero en señal de agradecimiento). Bulo o no, quizá esta última razón fuera esgrimida para su aprobación en Roma, ya que su creación no fue exenta de polémica por la mezcla de símbolos paganos con los cristianos, tal y como he planteado anteriormente. Sea como fuere, la creación coincidió con los suntuosos festejos de la corte burgunda que se celebraron para los recién casados Felipe e Isabel.

Posterior a la célebre orden de la Jarretera británica, de la que fue elegido miembro Felipe III de Borgoña en 1422 (aunque rehusó tal distinción para no indisponerse con el rey de Francia), el duque creó la suya propia a su medida y poniendola bajo el patronato de San Andrés, de ahí que entre los símbolos de la orden se encuentren siempre las aspas encarnadas (dos troncos cruzados en X), sobre las que sufrió martirio el santo. En cualquier caso, y como todas las órdenes de caballería, la del Toisón de Oro perseguía un mismo fin político: unir a la aristocracia nacional entorno al soberano, apelando no sólo al honroso, gentil y noble espíritu caballeresco, sino también despertando su hambre de distinciones y presentándola como un premio codiciado que alzaba al beneficiado por encima de sus iguales.

 
Retrato de Carlos I "El Temerario", Duque de Borgoña y IIº Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro (1433-1477).


Exclusiva y elitista, la Orden del Toisón de Oro limitaba a 24 sus caballeros en el momento de su fundación. Sin embargo, el número fue ampliándose en 1433 hasta 30 y, en 1516 (de la mano del rey-emperador Carlos V de Austria) a 51.

Los caballeros no podían profesar otra fe que la católica apostólica romana, y debían ser de origen noble (de linaje caballeresco). Su Gran Maestre debía ser, por norma, duque de Borgoña o, en su defecto, descender y ser heredero legítimo de la dinastía borgoñona, tal y como fue cuando la última duquesa soberana de Borgoña, María, casó con el emperador Maximiliano I de Austria, y la orden quedó vinculada a la Casa de Habsburgo y mantenida en vigencia por el archiduque Felipe IV de Austria, "Duque de Borgoña y Conde de Flandes" (el Felipe I "el Hermoso" castellano que desposó a Juana Iª "la Loca" de Castilla) y sus descendientes varones (Carlos I-V y Fernando I de Austria).

La orden sería confirmada y sus estatutos aprobados por la Iglesia Romana con la bula del papa Eugenio IV, el 7 de septiembre de 1433.


La Gran Maestría y el hábito de la orden


En 1574, el papa Gregorio XIII emitió una bula otorgando la gran maestría de la orden al rey de las Españas, el entonces Felipe II de Austria apodado "el Prudente" (e hijo del rey-emperador Carlos I de las Españas y V del Imperio Romano Germánico). Una segunda bula, la de Clemente VIII en 1600, vino a confirmar la supremacía de los Austrias españoles al frente de dicha orden.

En cuanto al hábito, suntuoso como lo es de por sí la joya (el gran collar de la orden), consistía en un amplio manto de terciopelo rojo doblado de armiño -en ciertos casos- o de satén blanco -mucho más frecuente-, con una cenefa que reproducía los motivos del collar en pasamanería bordada en hilo de oro, con un jubón plisado, ancho y largo a juego, guantes, medias y calzado del mismo color, así como el típico tocado medieval que se llevaba en tiempos de Felipe III "el Bueno" y de Carlos I "el Temerario".



Obviamente, con el tiempo, y dada la escisión de la orden en dos después de 1700 (la gran maestría fue disputada entre el rey Felipe V de las Españas y el emperador Carlos VI de Austria), el hábito sufrió un leve cambio en la corte de Viena: el amplio manto se tornó granate. Y es que, por culpa de un cambio dinástico en España que provocó una guerra de sucesión que se extendió por toda Europa, la codiciada orden y su gran maestría fueron motivo de disputa entre el primer Borbón de Madrid y el último Austria de Viena, y acabó siendo partida en dos durante las dos últimas centurias.

Sus grandes maestres fueron:

1-Felipe III, Duque de Borgoña, G.M. 1430-1467.

2-Carlos I, Duque de Borgoña, G.M. 1467-1477.

3-Maximiliano I, Emperador del S.S.I.R.G., G.M. 1478-1482.

4-Felipe IV, Duque de Borgoña, Conde de Flandes, Rey de Castilla, G.M. 1482-1506. (Felipe I)

5-Carlos II, Duque de Borgoña, Rey de las Españas, Emperador del S.S.I.R.G., G.M. 1506-1555. (Carlos I de las Españas y V de Alemania)

6-Felipe V, Duque de Borgoña, Rey de las Españas y de Portugal, G.M. 1555-1598. (Felipe II)

7-Felipe VI, Duque de Borgoña, Rey de las Españas y de Portugal, G.M. 1598-1621. (Felipe III)

8-Felipe VII, Duque de Borgoña, Rey de las Españas y de Portugal, G.M. 1621-1665. (Felipe IV)

9-Carlos III, Duque de Borgoña, Rey de las Españas, G.M. 1665-1700. (Carlos II)


La Disputa por la Gran Maestría

 
Retrato de Felipe V "El Animoso", Rey de las Españas y de las Indias (1683-1746), 10º Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro.

Al morir Carlos II sin herederos directos y habiendo testado a favor del segundo nieto de la Infanta Maria-Teresa de España (1638-1683) -Reina de Francia como consorte de Luis XIV, e hija primogénita de los Reyes de las Españas Felipe IV e Isabel de Borbón, Princesa de Francia y de Navarra-, Felipe de Francia, duque de Anjou (1683-1746), se produjo un conflicto a escala internacional por temor a que Francia y España fueran regidas, en un futuro no muy lejano, por un mismo monarca. A esto se sumó la disconformidad del pretendiente Habsburgo, el archiduque Carlos de Austria, hijo menor del emperador Leopoldo I y hermano de José I, que reivindicaba el trono español como herencia de familia. Es más, sus pretensiones dinásticas encontraron respaldo entre las potencias enemigas de la hegemónica Francia (Gran-Bretaña, Países-Bajos, Austria, Alemania, Portugal,...) y, de paso, reivindicó la gran maestría de la Orden del Toisón de Oro que, según las bulas de Gregorio XIII y de Clemente VIII, correspondía solamente al Rey de las Españas.

 
Retrato del Archiduque Carlos VI de Austria, Emperador Romano Germánico y Rey de Hungría y de Bohemia (1685-1740), 1er. Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro Austríaco.


Tras la Guerra de Sucesión Española que terminó confirmando al rey Felipe V de Borbón en el trono español, éste y el antiguo pretendiente Habsburgo ya convertido en el nuevo emperador del S.S.I.R.G., Carlos VI de Austria, firmaron un documento (1725) en el que se le concedía a este último la dignidad de Gran Maestre a título vitalicio (sin por ello renunciar el monarca español a serlo también, pero de forma hereditaria).

 
Retrato del Duque Francisco I Esteban de Lorena, Emperador Romano Germánico, Rey de Bohemia y de Hungría, Gran Duque de Toscana, Soberano de los Países-Bajos (1708-1765), 2º Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro Austríaco.


Pese a que Carlos VI de Austria falleciera en 1740, cerrando así la escisión de la orden, sus sucesores en el trono del Sacro Imperio, los Lorena-Austria, hicieron caso omiso de la caducidad impuesta por Madrid y siguieron ostentando paralelamente en Viena la gran maestría incluso después de la disolución del Ier. Reich (que sentenció el fin de la supremacía de Austria en Alemania).

Obviamente, el atrevimiento de los emperadores austro-húngaros soliviantó a los soberanos españoles que no cesaron de protestar abierta pero infructuosamente contra esa usurpación. De hecho, la escisión de la orden en dos paralelas (una en Madrid y la otra en Viena), duraría hasta 1918, fecha en que se hunde y disuelve definitivamente el Imperio Austro-húngaro.

 
Retrato de la familia del rey Felipe V de las Españas en 1743, obra de L.M. Van Loo.
 
 
La banda o "cordón" de muaré azul, placas, gran cruces y cruz de la Orden del Espíritu Santo ( Ordre du Saint-Esprit), la más alta distinción caballeresca concedida por los reyes de Francia.
 


En España, los Borbones hicieron cohabitar la vieja Orden del Toisón de Oro con la Orden del Espíritu Santo francés, que les fue conferida a todos y cada uno de ellos por sus primogénitos galos (Luis XIV, Luis XV y Luis XVI), y que siempre tenían a bien llevar ostentosamente junto con la condecoración del vellocino de oro.

Los grandes maestres Borbones fueron:

10-Felipe V, Rey de las Españas, G.M. 1700-1724.

11-Luis I, Rey de las Españas, G.M. 1724-1724.

12-Felipe V, Rey de las Españas, G.M. 1724-1746.

13-Fernando VI, Rey de las Españas, G.M. 1746-1759.

14-Carlos III, Rey de las Españas, G.M. 1759-1788.

15-Carlos IV, Rey de las Españas, G.M. 1788-1808.

 
Retrato de José I Bonaparte, Rey de las Españas y de las Indias (1768-1844).


La ocupación napoleónica, que supuso la renuncia y exilio de Carlos IV, y la Guerra de Independencia, hicieron que la gran maestría fuera ostentada por el hermano y títere del emperador Napoleón I, José I Bonaparte, auto-coronado rey de las Españas, supuso la concesión de dicha orden al mismísimo emperador galo y a otros dignatarios afrancesados, provocando la indignación de muchos príncipes, entre ellos el Conde de Provenza (futuro rey Luis XVIII de Francia) que devolvió su colgante en señal de airada protesta.

 
Retrato del General Arthur Wellesley, 1er. Duque de Wellington, K.G. (1769-1852), Caballero de la Orden del Toisón de Oro Español, de la Noble Orden de la Jarretera y de la Orden del Baño; según Sir Thomas Lawrence, 1815-1816.


Otro incidente es digno de recalcar: cuando la regencia española que asumió el gobierno en ausencia del huído José I -mientras no llegaba Fernando VII de su exilio francés-, concedió la preciada condecoración al Duque de Wellington en 1812, por haber conseguido expulsar a los franceses de la península Ibérica. Aquel gesto de gratitud rompía con la consigna de que dicha orden no podía concederse a persona alguna que no fuera católica, ya que Wellington era de confesión anglicana. Hubo de esperar la confirmación del rey Fernando VII quien, tras tomar efectivamente posesión de la corona en 1813, consultó previamente con el papa Pío VI antes de dar su visto bueno.

 
Retrato de Fernando VII "El Deseado", Rey de las Españas (1784-1833), con el hábito de Gran Maestre de la Orden del Toisón de Oro Español.


Este hecho sentó precedente en la Orden, puesto que Wellington fue el primer protestante en ser honrado con semejante distinción. Para las demás concesiones anteriores, conferidas por el usurpador José I Bonaparte, Fernando VII las anuló de un plumazo.

En esos primeros años del siglo XIX, la Orden del Toisón de Oro española se "democratizó" paulatinamente al ser concedida su insignia a personas protestantes, a católicos ortodoxos, así como a plebeyos merecedores de tal distinción por los servicios prestados. Pero habría que esperar el siglo XX para que fuera también conferida a mujeres, aunque en muy raras ocasiones.

La gran maestría sería nuevamente desempeñada por los Borbones españoles, y muy a pesar de las Guerras Carlistas, de la Iª República, de la IIª República y de la dictadura:

16-Fernando VII, Rey de las Españas, G.M. 1808 / 1813-1833.

17-Isabel II, Reina de las Españas, G.M. 1833-1868.

18-Alfonso XII, Rey de España, G.M. 1874-1886.

19-Alfonso XIII, Rey de España, G.M. 1886-1941.

20-Juan "III", Conde de Barcelona, G.M. 1941-1977.

21-Juan-Carlos I, Rey de España, G.M. 1977-2014.

22-Felipe VI, Rey de España, G.M. 2014-....

En el caso de la reina Isabel II, su tío el Infante Carlos Mª Isidro cuestionó su legitimidad como Gran Maestre de la Orden y su derecho a otorgar la distinción, del mismo modo que cuestionó su derecho a ocupar el trono como mujer, esgrimiendo una ley sálica que había sido previamente derogada por Carlos IV aunque nunca publicada.


Insignia y cordón

 
Retrato de Felipe IV, Rey de las Españas y de las Indias (1605-1665).

En tiempos de los Austrias Españoles -me refiero a los Austrias Menores-, los caballeros de la Orden solían llevar la insignia colgando de un cordón o amplia cinta de muaré negro que, en el siglo XVIII y con los Borbones, se cambió por uno rojo (que la corte de Viena también adoptó), más acorde con el gran hábito de sus miembros. Normalmente llevada al cuello, se fue paulatinamente prendiendo al tercer ojal de la casaca por una cuestión de comodidad.



El gran collar tan solo se lleva actualmente en las grandes ceremonias, siempre con uniforme militar o con riguroso smoking.


Una curiosidad



Alberto II, Rey de los Belgas, fue de los pocos Jefes de Estado en ostentar conjuntamente las insignias de la Orden del Toisón de Oro Española y la Austríaca (concedida por Otto de Habsburgo, su Gran Maestre).

Las reinas Beatriz I de Holanda, Margarita II de Dinamarca y Elizabeth II de Gran-Bretaña son damas de la Orden desde 1985 (las dos primeras) y 1988 respectivamente.

El difunto primer presidente de Gobierno democrático español, Don Adolfo Suárez, aquejado del mal de Alzheimer, fue condecorado con la insignia en 2007.